Comunicaciones y electricidad cortadas, infraestructuras destruidas y escasez de alimentos son el reflejo del estrecho cerco con que las fuerzas sirias bloquean la ciudad rebelde de Homs, relataron ayer militantes desde la plaza sitiada.
“Desde el alba los bombardeos con cohetes y obuses de mortero fueron extremadamente intensos”, indicó Omar Shaker, un militante contactado desde Beirut por un teléfono satelital.
Según Shaker, los bombardeos están destinados a preparar el terreno a un asalto terrestre contra Homs, “la capital de la revolución”, y apuntan sobre todo al barrio sunita Baba Amr, en donde se encuentra él y en donde algunas zonas están totalmente destruidas.
La electricidad y las comunicaciones están cortadas, afirmó el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH, con sede en Gran Bretaña) y Shaker. Homs (centro), que cuenta con 1.6 millones de habitantes, es atacada desde hace cinco días, con un saldo de 400 muertos según el OSDH.
En Baba Amr las fuerzas armadas “destruyeron todas las infraestructuras, bombardearon los tanques de agua y los postes eléctricos”, describió Shaker, estimando en 40% los edificios afectados en ese barrio. Las fuerzas de seguridad dispararon balas y obuses, destruyeron numerosos edificios, incluida una casa en donde una niña falleció, según el OSDH. Los barrios de Jaldiye, Karm al Zeitun, Wadi Iran y Bayada están también en el punto de mira.
“La disputa siria se trasladó al frente político y diplomático internacional, enfrentando de nuevo a Estados Unidos y Rusia, como en los viejos tiempos de la Guerra Fría.
Washington rechazó el diálogo propuesto por Moscú y reclama la salida de Asad del poder, mientras el Kremlin rechaza el cambio de régimen.