Serie 3/3
Los sectores limítrofes a la Reserva del Hombre y Biósfera del Río Plátano (RHBRP) han resultado más afectados por la deforestación que este bosque patrimonial.
Un informe del Instituto de Conservación Forestal (ICF) establece que mientas en la biosfera se perdieron 39 mil hectáreas entre 2006 y 2011, en los lugares colindantes, un total de cinco municipios, la afectación fue de 82 mil hectáreas en ese mismo tiempo.
La extensión de la RHBRP es de 832,344.10 hectáreas, mientras que los sectores contiguos tienen una área conjunta de 722,566.92.
En términos porcentuales, “la tasa de deforestación (en la zona limítrofe) resultó de 2.27 por ciento, más del doble de la ocurrida en el interior de la reserva, que fue de 0.89 por ciento”, destaca el informe. Estos datos constan en el “Estudio de interpretación multitemporal de imágenes satelitales para la detección del cambio del uso del suelo en la Reserva del Hombre y la Biósfera del Río Plátano (RHBRP) entre los años 2006 y 2011”.
En general hubo una pérdida de la cobertura del 11.3 por ciento de la superficie de los municipios colindantes,lo que indica una pérdida de 16,402.87 por año en ese lapso.
El bosque de Pino se redujo en más o menos un 2 por ciento (que hacen unas 10 mil hectáreas) que fue ganado por las sabanas arboladas.
Dentro y fuera
La Biósfera del Río Plátano está conformada por seis municipios: Iriona (en Colón), Dulce Nombre de Culmí (en Olancho) y Brus Laguna, Ahuas,
Juan Francisco Bulnes y Wampusirpe (en Gracias a Dios). Mientras, la zona adyacente está constituida por cinco municipios que reparten su extensión entre la zona de reserva y la región fronteriza:
Ahuas, Juan Francisco Bulnes, Dulce Nombre de Culmí, Iriona y Wampusirpe.
Destrucción por zonas
Según la investigación, en el municipio de Ahuas (de 131,325.90 hectáreas en la parte adyacente) hubo un aumento del suelo para fines agropecuarios de dos mil hectáreas. El bosque de pino se redujo a unas mil hectáreas.
La tasa anual de deforestación resultó ser de 4,551.56 hectáreas por año o un 3.47 por ciento anual, la cual fue la más alta en forma porcentual de todos los municipios vecinos a la biósfera.
Por su lado, en el área fuera de la reserva del Municipio Juan Francisco Bulnes (7,599.72 hectáreas) “se puede ver que el uso agropecuario aumentó en aproximadamente unas 100 hectáreas y que el bosque latifoliado se redujo de 5,338.36 hectáreas a 4,599.72 hectáreas.
Esto implica que la tasa anual de deforestación resultó de 260.63 hectáreas por año o sea de 3.43 por ciento anual, al igual que el municipio de Ahuas, una de las más altas de toda el área analizada.
Por su lado, en Dulce Nombre de Culmí se perdieron 5,128 hectáreas de bosque por año.
Este es el municipio que alberga los frentes de avance de la frontera agrícola más importante hacia el núcleo de la reserva, o sea la zona más cercana a la reserva que está más afectada por la agricultura. La tasa más baja de deforestación anual fue encontrada en el municipio de Juan Francisco Bulnes, que reportó una destrucción de 260 hectáreas por año.
Causas
En el caso de Ahuas y Dulce Nombre de Culmí, “encontramos que son los municipios con los Índices de Desarrollo Humano (IDH) más bajos de todos los cinco municipios analizados”, dice el documento que no especifica cuál es el dato de IDH de estas regiones.
“Esto nos confirma la correlación existente entre las altas tasas de deforestación y los altos niveles de pobreza, donde los pobladores no tienen más alternativa que utilizar los recursos naturales (en forma desordenada), exacerbando el círculo de pobreza-degradación ambiental, que es muy conocido en la literatura”, establece el informe.
La deforestación en la biósfera y sus zonas colindantes se genera por la ganadería extensiva de parte de colonizadores que se asientan en esos sitios ante la escasa presencia de las autoridades.
La vigilancia de las Fuerzas Armadas para combatir los cortes ilegales de árboles es poca, mientras que las políticas de reforestación también son reducidas.
Los resultados del informe se obtuvieron mediante imágenes satelitales tipo Landsat 4-5 TM y es la primera vez que se hace una investigación de ese tipo en Honduras.
El proyecto fue financiado por la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ), una institución que ha colaborado fuertemente en estrategias de protección forestal en Honduras.
Lea también
Serie 1/3: Devoradas 39 mil hectáreas de bosque en cinco años
Serie 2/3: Faltan esfuerzos para sacar la biósfera de la “lista roja”