DANLÍ, HONDURAS.-Fue por última vez al Instituto Departamental de Oriente (IDO) el miércoles 6 de febrero. Esa tarde, después de asistir a su cuarto día de clases, regresó a su casa, pero parecía ser otra persona totalmente distinta.
En el momento, Deysi Estrada, su madre, no notó el cambio radical que empezaba a vivir su niña de 15 años de edad. Angy Yareli López Estrada habría jugado junto a ocho de sus compañeros del primer año de informática en el popular colegio danlidense el enigmático juego conocido como La Güija.
“La llevé donde el doctor y me le pusieron suero, pero en los exámenes que le practicaron no salía nada malo, me dijeron que estaba bien”, confesó a EL HERALDO la madre de Angy. La familia retornó a su hogar con la menor convaleciente y cada vez más triste. El jueves 14 de febrero fue llevada a una iglesia evangélica en la colonia Nueva Esperanza para que los feligreses oraran por ella, así pasaron siete días. El jueves a las 3:30 de la madrugada, cuando todos oraban por su salud y mientras Angy danzaba al ritmo de cánticos cristianos, se desplomó en el piso del templo y murió. Según datos de Medicina Forense, la menor tenía un severo estado de desnutrición.