Honduras

Honduras: Servicio exterior se tragó casi mil millones en cuatro años

Descomunal planilla de sueldos y salarios cancelados en el gobierno del expresidente
Porfirio Lobo evidencia las infladas planillas que hay en consulados y embajadas
y que no se hizo ningún intento por recortar la multimillonaria nómina.

10.02.2014

El servicio exterior hondureño se convirtió en un oneroso aparato que costó 49 millones de dólares, más de 981 millones de lempiras en sueldos y salarios durante el gobierno del expresidente Porfirio Lobo (2010-2014).

EL HERALDO hizo un revisión de la planilla de sueldos en el portal de transparencia del sitio web de la Cancillería
y constató cómo, en los cuatros años de la gestión anterior, la planilla de diplomáticos asignados en embajadas, consulados y organismos internacionales se disparó.

Esta descomunal fortuna fue absorbida entre más de 344 empleados
contratados en 33 embajadas, 43 consulados y dos organismos de integración mundial y continental.

En los cuatro años del gobierno anterior, la Cancillería ejecutó unos 2,366 millones de lempiras en presupuesto, según los registros de la Secretaría de Finanzas, por lo que la planilla de sueldos
le consumió un 41.4 por ciento en ese período
.

Entonces, se gastaron en promedio 12 millones 274 mil dólares (245 millones 559 mil lempiras) anuales durante la administración pasada en pago de sueldos de la diplomacia. Esto no incluye el presupuesto de la administración central.

La factura para mantener esta burocracia diplomática es mayor si se toma en cuenta que la Cancillería también paga otras importantes cantidades en alquileres de oficinas y otros gastos de administración.+ ESPECIAL EL HERALDO DATOS

Se engordó

Al inicio del gobierno pasado, en enero de 2010, existían apenas 161 empleados en el servicio exterior, a quienes se les pagaron sueldos en ese mes de 598,271.35 dólares, que equivalen a 11,965,427.10 de lempiras.

La planilla de noviembre de 2013, última que registra la Cancillería en su portal de transparencia, cerró con 319 funcionarios cuyo valor fue de 1,248,892.95 dólares, que representan 24,977,859.10 lempiras.

En 23 consulados
la administración de recursos es de forma individual y en el resto el manejo forma parte de la misma contabilidad de las embajadas.

En el portal de transparencia no figuran 5 meses de los 48 que comprende el cuatrienio del gobierno pasado, por lo que el monto total del gasto en sueldos y salarios es más elevado al que se contabilizó, esto sin tomar en cuenta otros ocho meses que corresponden a
pago de aguinaldo y decimocuarto mes.

Estas cifras evidencian cómo el servicio exterior duplicó el número de empleados, muchos de ellos sin carrera universitaria, ya que apenas cursaron el bachillerato, educación comercial y, en algunos casos, solamente la primaria.

Se escurre el dinero...

En 2010 se erogaron 7,554,769.14 dólares
(151,095,382.80 lempiras) distribuidos en los salarios de 318 empleados del servicio exterior. Es decir, que de 161 empleados que tenían en enero, ya a final de año la planilla fue engordada.

El presupuesto de Cancillería en ese año fue de 681,580,500.00 de lempiras, por lo que el gasto en planilla de funcionarios del servicio exterior representó un 22.1 por ciento.

Para 2011 el aumento de la masa salarial fue exponencial. La
nómina de empleados subió a 326

y su costo fue de 11,722,192.93 dólares (234,443,856.60 lempiras en salarios), lo que representó un 31.2 por ciento de la partida presupuestaria de Cancillería, que fue de 750,573,498.08 lempiras.

Mientras, el costo de la planilla de 2012 cerró en 15,655,722.82 dólares
(313,114,456.40 lempiras) pagados a 344 empleados. Este valor significó un 40.2 por ciento de los 777 millones del presupuesto de esa dependencia en ese año.

Y para 2013 las finanzas de Cancillería erogaron 14,244,575.28 dólares
(284,891,150.60 lempiras en los salarios de 324 funcionarios).

Esta gasto representó un 33.4 por ciento de los 850 millones de la partida de Cancillería de ese año.

¿Y la depuración?

Salvo algunas excepciones en los que se nombra personal de carrera y con alto perfil diplomático, el servicio exterior hondureño ha servido para recompensar a activistas políticos con padrinazgo.

Muchos aprovechan sus puestos en legaciones para poner a estudiar a sus hijos y prácticamente hacen su vida en el exterior, como el caso de aquellos que llevan hasta 10 años en esos privilegiados puestos.

En el informe “Evaluación del servicio exterior 2011 versión pública elaborado por la Secretaría de Relaciones Exteriores” se constató que de 348 empleados evaluados 74 eran secretarias o bachilleres y ocupaban importantes cargos.

En la Secretaría de Relaciones Exteriores estuvieron tres cancilleres. Primero se nombró al empresario Mario Canahuati, luego fue seleccionado Arturo Corrales
y finalmente Mireya Agüero, quien fue ratificada para el gobierno del presidente Juan Orlando Hernández.

Ninguno de estos tres cancilleres tomó alguna medida para profesionalizar al servicio exterior. Mientras la planilla se ha vuelto obesa, los honores logrados por el servicios exterior son pocos y más bien resaltan algunos escándalos sucedidos en la gestión anterior, como la “fiesta sexual” en la embajada de Honduras en Colombia, que le costó el cargo al exembajador Carlos Rodríguez.

Igualmente se empañó la cara de Honduras cuando la vicecónsul de Honduras en Phoenix, Astrid Kaemper Gaborit, utilizó dinero de esa legación para comprar un carro particular.

Estos desaguisados se quedaron en la impunidad y no hubo acciones para adecentar el servicio diplomático. En junio de 2013 entró en vigencia la Ley de Servicio Consular
que contemplaba, entre otros aspectos, mecanismos para profesionalizar esa rama pública, pero la misma nunca fue ejecutada.

La norma fijaba que dos meses luego de su entrada en vigencia (o sea en agosto) el personal diplomático debía de acreditar que poseía, entre otros requisitos, diploma universitario para ser incorporado a un Escalafón Diplomático. Quienes no llenaban el perfil requerido debían de ser separados.

No obstante, la politiquería se impuso en flagrante violación a ese ley y las autoridades de Cancillería congelaron el proceso de depuración de servicio exterior.

EL HERALDO solicitó una entrevista a
la canciller Mireya Agüero

para consultarle sobre el retraso en la aplicación de esa legislación, pero se informó en esa dependencia que ella se encontraba fuera del país.

Agüero dijo la semana pasada que se prevé despedir a unos 200 empleados de embajadas y consulados, pero no explicó cuándo iniciará ese proceso y cuál será el mecanismo.

Solo 100 millones bajaría

El presidente Juan Orlando Hernández, quien asumió el poder el 27 de enero pasado, anunció que realizaría una reingeniería en el servicio exterior a fin de reducir 100 millones
en la factura de mantenimiento del servicio exterior. Si esto es así, entonces la planilla de salarios apenas se bajaría a 881 millones de lempiras.

Según Hernández, en las embajadas y consulados se nombrarán personas especialistas en inversión para atraer industrias extranjeras a Honduras, tal como de forma infructuosa se intentó en la gestión anterior.

Mario Fortín: Embajadas pueden operar con menos gente

Un sistema diplomático corto pero eficaz es lo que requiere el gobierno para que la diplomacia hondureña funcione, considera el excanciller Mario Fortín.

“Yo, en lo personal, siempre he considerado equipos pequeños, altamente capacitados y eficaces”, indicó el diplomático.

Aunque no hay un número ideal que se haya analizado, Fortín piensa que la planilla de empleados en las representaciones diplomáticas debe ser de 100 a 150 como máximo, lo que significaría que unas 200 plazas tendrían que ser eliminadas.

“Hay embajadas que podrían funcionar con dos o tres personas y hay embajadas que necesitan muchas más personas”, opinó.

En algunas embajadas, como la asignada a Washington, sí es necesario que la nómina no se reduzca, pero sobre todo que el personal tenga el perfil necesario para cumplir con las estrategias nacionales, aseveró.

“Redistribución (del personal) es una de las formas de hacerlo, dada la situación económica del país tenemos que reducir porque el costo de mantener el servicio exterior es elevado”, recomendó el exjefe de la diplomacia hondureña.

A juicio de Fortín, los salarios que se destinan a los funcionarios del servicio exterior no son tan significativos porque el costo de la vida fuera del país es mucho mayor.

Que 344 empleados hayan consumido casi mil millones de lempiras en salarios es “bajo” porque el servicio exterior “no vive con el costo de vida de Honduras”, aunque eso no significa que esa cantidad de empleados debe permanecer en las legaciones, aclaró.

“Por decirlo de otra forma, gana en dólares, pero gasta en dólares y el costo de las representaciones es bastante elevado”, finalizó Fortín.

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