En Valle de Ángeles
Un grupo de mujeres garífunas con coloridas faldas y turbantes en sus cabezas se mueven al ritmo de la punta bajo el ardiente sol de la bahía de Trujillo, en el departamento de Colón.
Las bailarinas, que plasman parte de su cultura en su danza, dieron la bienvenida a los turistas que llegaron a bordo de los 30 cruceros que atracaron por primera vez en la terminal Banana Coast entre octubre de 2014 y abril de 2015.
Trujillo se convirtió en el segundo destino del caribe hondureño de cruceristas que sueñan con nadar en mares color turquesa rodeados de arrecifes de coral. Los 30,762 pasajeros que, según el Instituto Hondureño de Turismo (IHT), llegaron a Trujillo disfrutaron la gastronomía del puerto y las exuberantes playas, conocieron la cultura y tradición garífuna y las reservas naturales como Capiro y Calentura, e hicieron crecer en un 41.7% la industria de cruceros en la temporada 2014-2015.
Pero el mayor movimiento de visitantes lo sigue encabezando el puerto Mahogany Bay de Roatán con 225,389 personas, seguido del puerto de Roatán con 159,893.
Y es que miles de turistas de diversas partes del mundo caen rendidos ante su encanto. Llegan cualquier día, dejando a la isla entre 25 y 35 millones de lempiras al año, según cifras oficiales.
| |
Durante la temporada alta, el ingreso de cruceristas genera unos 400 empleos permanentes y 4,500 puestos indirectos.
El Caribe catracho es el paradisíaco destino elegido por compañías de cruceros como Norwegian Cruise Line, Holland America Line, Silversea Cruises, P&O Cruises y Oceania Cruises. Los visitantes no solo llegan en busca de sol, arena y mar, si no también atraídos por la barrera de coral, las exuberantes flora y fauna y la riqueza cultural.