Honduras cada vez es más frágil a inundaciones y sequías

Por su posición geográfica, Honduras es vulnerable a huracanes, pero su orografía también la hace susceptible a deslizamientos, inundaciones y sequías. El país no está preparado para atender emergencias

Los bajos de Choloma, en el departamento de Cortés, quedaron cubiertos por el agua debido a las lluvias registradas dos semanas atrás. Las calles parecían ríos, por donde varios pobladores cruzaban.

Por: Haydi Carrasco

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TEGUCIGALPA, HONDURAS.- En 1974 el huracán Fifí tocó tierra en Honduras provocando la muerte de más de ocho mil personas y dejando millones de pérdidas.

En 1998 el país revivió el luto y dolor con el huracán Mitch, cuando casi seis mil hondureños fallecieron por las inundaciones y deslizamientos de tierra.

Entre ambos fenómenos, considerados los más mortíferos en la historia actual, pasaron 24 años, lo que terminó siendo un presagio de que cada 20 o 25 años ocurriría una tragedia de igual magnitud.

Para 2020 (22 años después del Mitch) Honduras nuevamente se vio afectada, pero no por uno, sino por dos huracanes que antes de tocar tierra en Gracias a Dios se convirtieron en tormentas tropicales.

Eta y Iota ingresaron a Honduras con apenas dos semanas de diferencia, provocando que todo el Valle de Sula quedara bajo el agua y miles de personas tuvieran que huir de sus hogares.

Apenas dos años después (en septiembre de 2022), una vaguada y, posteriormente, la afectación indirecta del huracán Ian en el Caribe, revivieron el temor de la población, pues las mismas zonas que en 2020 habían quedado inundadas otra vez estaban bajo el agua.

Estos dos últimos fenómenos evidenciaron algo que expertos advertían hace muchos años: no es el tiempo, ni se trata de ciclos, todo ocurre por la posición geográfica del país.

Nuestro país es totalmente vulnerable a cualquier fenómeno meteorológico y climático por “su propia orografía, que es muy quebrada, con muchas montañas, cordilleras y laderas, entonces es susceptible a inundaciones en las partes bajas; deslizamientos, derrumbes y deslaves en las laderas”, advirtió Nabil Kawas, decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Pero ese no es el único problema, en tiempos de sequía también hay regiones afectadas, al punto de hablar de emergencia alimentaria.

$!Los bajos de Choloma quedaron completamente cubiertos por el agua tras el paso de una vaguada y la afectación indirecta del huracán Ian.

En el corazón de Centroamérica

Honduras está ubicada en el Caribe, donde cada año afectan de forma directa o indirecta tormentas tropicales o huracanes, por eso no podemos hablar de frecuencias o de ciclos cada 20 0 25 años, pero sí se puede hablar de una “frecuencia anual”, recomendó Kawas.

+¿Cuánta lluvia dejaron Eta y Iota en los municipios del valle de Sula?

De acuerdo con el Atlas Climático y de Gestión de Riesgo realizado en 2012 por la UNAH y el Instituto Hondureño de Ciencias de la Tierra (IHCIT), por su posición, el 70% del departamento de Gracias a Dios tiene altas probabilidades de ser afectado de forma directa por un ciclón, es decir, que el ojo del huracán pase por allí.

Asimismo, el 5.24% de Islas de la Bahía y el 2.85% de los límites de Colón también tienen posibilidades altas de afectación por ciclones.

En cambio, en Atlántida, parte de Colón, Cortés, Gracias a Dios, Islas de La Bahía, Olancho, Santa Bárbara y Yoro las probabilidades de que el ojo del huracán pase por allí son medio-altas.

“Los resultados del mapa de amenaza por ciclones muestran que el 10% del territorio nacional está en altamente amenazado y el 44% del territorio está amenazado ciclones tropicales en un nivel”, detalla parte de la investigación.

+Cada 20 años ocurre un fenómeno climatológico grande, pero es coincidencia

Otros fenómenos

La vulnerabilidad de Honduras es tanta que una o dos semanas de lluvia constante provocan deslizamientos y en algunos puntos inundaciones debido a la saturación de suelo.

Por ejemplo, al hablar de inundaciones ocasionadas por las lluvias, el 51.4 del territorio de Gracias a Dios es susceptible, así como 30.2% de Atlántida, de acuerdo con el Atlas Climático publicado por la UNAH.

El documento detalla que en Valle y Choluteca, donde actualmente hay varios municipios en alerta amarilla porque registran inundaciones en las partes bajas, el 26.6% y 23.2%, respectivamente, del territorio es susceptible a inundaciones. Lo mismo ocurre con Colón y varias regiones de la zona norte. Sin embargo, al analizar la situación nacional, el 12% del país es inundable.

Deslizamientos

Esa misma situación ocurre con los deslizamientos, pues desde 1920 en Honduras se han detectado al menos 70 deslizamientos que se agudizan cuando las lluvias provocan saturación de suelo.

El más reciente fue el de la colonia Guillén, en la capital de Honduras, aunque también podríamos mencionar la conocida falla en El Metal, en la carretera que conduce de Copán a Ocotepeque.

El Atlas Climático y de Gestión de Riesgo de la UNAH detalla que los departamentos más propensos a movimientos de ladera son La Paz, Intibucá, Comayagua, Francisco Morazán, Choluteca, Santa Bárbara, Valle y Ocotepeque, es decir, la región nororiental tiene menos posibilidades de afectación por este fenómeno.

Esto sin mencionar las fallas geológicas, que según la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) sobrepasan las 100. Estas fallas se van agudizando, en muchos casos, con los sismos reportados, especialmente cuando son de gran intensidad.

$!Varias familias tuvieron que dejar sus viviendas debido a un deslizamiento en la colonia Guillén, en la capital de Honduras.

De lluvia a sequía

Un año de lluvias y dos de sequía, tres de lluvias y dos de clima árido. El país vive entre inundaciones, deslizamientos y los efectos del Fenómeno del Niño, que atacan con más fuerza en el llamado corredor seco.

Hablamos de terrenos áridos que se extienden desde parte de Costa Rica, Nicaragua, Honduras, hasta llegar a Guatemala. En el caso de nuestro país, para 2025 las proyecciones dicen que el corredor seco llegará a cubrir parte del territorio, empezando por la región sur, parte del oriente, centro y también el noroccidente.

Desde 1970 hasta 2010 en el país, especialmente en el corredor seco, hubo 532 eventos de sequía que “causaron desastres”, menciona la investigación realizada por la UNAH.

+800 millones de lempiras en pérdidas por destrucción de cultivos

El mismo documento detalla que en esos años hubo “500,000 personas afectadas, 300 metros de vías afectadas, 402,916.7 hectáreas afectadas, seis epidemias y plagas originadas por sequías”.

Este informe data de 12 años atrás, sin embargo, la situación actual es peor, al punto que el informe Marco de Cooperación de las Naciones Unidas para el Desarrollo publicado en 2020 advertía que 3.3 millones de personas (35% de la población) enfrentaría una situación de inseguridad alimentaria aguda para 2021 y que más 600 mil estarían en emergencia, no solo por sequía, sino por el impacto de la pandemia del covid-19 y las tormentas Eta y Iota.

Sin duda, la situación en el país es completamente crítica sin importar el fenómeno meteorológica o climático, pero el mayor problema es que ningún municipio está preparado para responder a estos eventos.

Al evaluar la organización, nivel de conocimiento, recursos, herramientas, infraestructura y servicios que tiene cada uno de los 298 municipios para actuar en casos de desastres, la mayoría cuentan con una capacidad de respuesta baja y media.

Solo los municipios de Ahuas, El Porvenir, Namasigue, Apacilagua, Morazán, La Masica, Comayagua y San Pedro Sula tienen un índice de capacidad de respuesta global alta, mientras que en 111 puntos geográficos el nivel de respuesta es media y en 179 baja, es decir, prácticamente no hay respuesta en casos de emergencias climáticas.

$!La sequía o el exceso de lluvia en algunas regiones han ocasionado daños en los cultivos, al punto de provocar una crisis alimentaria. El corredor seco es el más afectado por sequía.

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