Llamado de auxilio
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Nueva Armenia, Francisco, Morazán.- César Montoya es de los pocos que espera obtener un poco de cosecha. La esperanza del agricultor de El Manguito, Nueva Armenia, Francisco Morazán, es que sus parcelas están en una parte fértil.
De su milpa conseguirá un 25% y, quizás 30%, siendo optimista, pero a su alrededor no hay milpas. “Aquí se perdió todo, gracias al Señor, porque a mí me gusta orar día y noche, el Padre me ha puesto un poquito, pero tengo que darle una parte al dueño del terreno”, comentó.
La falta de lluvias ocasionó una gran pérdida en sus cosechas. “No nos acompañó el invierno, estas milpas se sembraron en seco, crecieron en seco y echaron algo en seco, sin llover, porque aquí no hubo invierno, una tormenta fuerte nunca hubo”.
Para alimentarse el resto del año, don César confesó que acudirá a la ayuda de cercanos: “Toca y se abrirá, dijo el Señor, vamos a ver dónde conseguir, porque ahorita ya estamos pensado en ir al mercado a comprar”.
“Uno le dice a la gente, présteme (...) y tenemos gente que nos ayuda, ve la situación en que estamos, nos ponemos a llorarle, ‘mire que no tengo para mañana’ y, como dicen, tocando se abren puertas”, explicó.
Tampoco es que busca calidad en el mercado, sino el maíz más barato en los anaqueles, porque la carga está a 1,800 lempiras. “Hay uno que vale 1,100, que es más barato, deshecho, pero hay que comprar de ese tan siquiera para comer”.
Con su siembra planeó cosechar unas 18 a 20 cargas de maíz y maicillo, pero probablemente no alcance las cuatro, porque salieron mazorcas pequeñas: “Esto da tristeza, no da alegría meterse a la milpa”.
En tanto, de los frijoles solo sacó tres medidas, quizás le sirvan como semilla para la siembra de postrera, por lo que “aquí solo el Señor es el que nos puede ayudar, porque en este lugar nadie tiene maíz”.
El hombre, quien vive junto a su esposa, solicitó al Gobierno apoyo con semilla y abono, pero antes de las lluvias, porque los campesinos están listos para la siembra de postrera para intentar recuperar sus alimentos y garantizar la comida del siguiente año, cuando se proyecta que la crisis va a empeorar.