Llamado de auxilio
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Texiguat, El Paraíso.- “No tenemos maíz, ni frijoles, nos toca comprar en libritas y así vamos pasando, pero todo está caro también”, manifestó doña Evangelista Mejía, una humilde señora de la aldea El Jobal de este municipio.
Con su coloquial forma de hablar, clara y sincera, la señora comentó que “hay días que uno puede aguantar, pero con su pocillo (taza) de café con pan, así yo aguanto”.
Debido a la crisis, los perros están esqueléticos, mientras las gallinas los pican para comerles las garrapatas, mientras que la señora, su esposo y su nieto comen dos tiempos al día, a veces frijoles, otro día huevo o arroz, “porque carne aquí no se consume”, expresó.
La humilde mujer en confianza y con una inocente sonrisa contó que cuando puede compra un par de rosquillas, porque el pan casi no le gusta, “yo con dos rosquillas es como que haya comido todo el día”.
Conseguir dinero tampoco es fácil, su compañero de hogar busca hacer trabajitos en el campo, pero sin lluvia no hay oportunidades, entonces lo que hacen es vender el pasto que logran sacar de sus potreros, que también se ha secado.
A medida pasan los días el verano se intensifica, las oportunidades se cierran y se consumen las esperanzas, preocupada dijo que el clima no mejora, porque hay días que parece que va llover y luego se pierde el agua de las nubes.
Además de ser ama de casa, también es de armas tomar, porque cuando llueve y hay producción, agarra el machete y se va a trabajar para ayudar a sus esposo a sacar la comida, ya que gracias a eso es que logran sobrevivir.
“El año pasado se probó un poquito de maíz verde, pero este año nadita, nada, nada, y es igual en todas las casas, porque aquí nadie es rico, todos somos pobres”, expresó, por eso pidió apoyo del gobierno con comida, “necesitamos que nos ayuden, que no solo miren para uno, que sea para todos”.
Don Justo Contreras, esposo de doña Evangelista, mientras golpeaba los silos, que sonaban huecos, declaró que sembró desde el 22 de abril pasado, pero en mayo solo cayeron como dos tormentas, y no volvió a caer lluvia, por eso perdió las dos manzanas que sembró, de dónde esperaba sacar 10 quintales de maíz como mínimo.