Tegucigalpa, Honduras.- La riqueza natural de Honduras atraviesa un momento crítico, ya que más de 500 especies de plantas se encuentran en peligro de extinción, según reveló el biólogo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Germán Sandoval.
El problema surge o consecuencia directa de la tala indiscriminada, los incendios forestales y la expansión de la frontera agrícola que continúa reduciendo los ecosistemas del país.
La situación encendió las alertas entre especialistas, quienes advierten que la pérdida de cobertura forestal no solo amenaza la biodiversidad, sino que también impacta de forma directa en el equilibrio ambiental.
Lo que se traduce en la afectación de suelos, fuentes de agua y hábitats de múltiples especies animales.
El biólogo detalló que Honduras posee cinco tipos de bosques, entre ellos el bosque húmedo, nublado, manglar, pinar y el bosque seco, siendo este último uno de los más vulnerables y menos protegidos del territorio nacional.
Este bosque abarca unas 17,000 hectáreas, se localiza principalmente en la zona sur del país, así como en regiones internas como los valles de Comayagua, Otoro y el Aguán, además de sectores de Francisco Morazán.
El ecosistema se distingue por los largos períodos de sequía, que pueden extenderse entre siete y ocho meses al año, con precipitaciones limitadas.
Lo que ha permitido el desarrollo de especies únicas, muchas de ellas endémicas; sin embargo, esa exclusividad las vuelve más vulnerables a desaparecer.
Sandoval explicó que la principal causa de la amenaza sobre estas especies es la destrucción de su hábitat natural.
“El bosque seco alberga una gran cantidad de plantas endémicas, como diversas variedades de cactus capaces de almacenar agua, pero su supervivencia está en riesgo por la intervención humana”, señaló el experto.
Entre las especies más afectadas destacan la caoba, altamente explotada por su madera; el guayacán, impactado por la deforestación; así como distintas especies de orquídeas, incluida la flor nacional, que sufre por la recolección ilegal y la pérdida de su entorno natural.
También figuran plantas como Euphorbia lactea, o árbol de leche y múltiples tipos de suculentas y cactus, cuya supervivencia depende directamente de la conservación de los ecosistemas donde habitan.
Expertos señalan que aunque se están realizando esfuerzos para preservar os bosques, las acciones no están siendo dirigidas al bosque seco.
Sandoval manifestó que en Honduras la mayoría de las áreas protegidas están enfocadas en bosques húmedos, dejando en segundo plano al bosque seco.
En muchos casos, este ecosistema sobrevive gracias a iniciativas privadas o esfuerzos aislados, lo que evidencia la necesidad de políticas públicas más integrales que incluyan su protección formal.
La pérdida de flora no solo representa un daño ecológico, sino también una amenaza para el futuro ambiental y económico del país.
Los expertos concluyen que no es solo una tarea de las autoridades, sino un compromiso compartido que requiere acción inmediata para evitar que Honduras siga perdiendo su riqueza natural.