La gente recuerda al Rambo de la gente en su etapa como platensista y todos piensan que Julio vivió momentos maravillosos en el Tiburón, sin embargo, no todo fue felicidad.
Hubo recuerdos amargos que todavía persisten en la mente del Fantástico que ahora porta la camisa 10 de Motagua. Rambo volvió a dar declaraciones y dejó claro que si le queda una tan sola oportunidad de aniquilar al Escualo, no dudará en hacerlo.
“Si me toca anotarle a Platense en una etapa crucial seguramente no lo haría, pero en este momento lo puedo hacer tranquilamente siempre respetando la situación que vive el equipo. Aclaro... este no es un momento decisivo para ellos”, confesó.
Tiene malos recuerdos de su estadía en el Tense
Rambo venía de anotar dos goles al hilo, estaba enrachado y le gustó ese sabor de los goles que se fabrican en la Liga. Este fin de semana quisiera estremecer las redes porteñas, no por hacerle daño al Platense sino porque dice que tiene una espinita clavada con algunos dirigentes del club.
“Por una parte quisiera darles una lección. Hay unos directivos que bueno... nadie lo sabe, pero cuando yo llevaba dos años en el Platense me estaban corriendo y sin ningún motivo. De no ser por el técnico Roberto Duvanced, estuviera fuera ya que él fue quien me dio la oportunidad de que siguiera en ese equipo. Puso la cara por mí en ese momento”, explicó.
De León jugó más de 70 partidos en el Excélsior, pero sus primeras temporadas no fueron tan gloriosas. Era un chico en un equipo de hombres. “No voy a decir quién me echó, solo me dijeron que la directiva no estaba conforme conmigo y que me querían fuera. Yo tenía 17 años y medio y dos temporadas con el Platense, pero gracias a Duvanced me quedé y me llamaron a la Selección Nacional. Con 18 años me convocaron y estaba con grandes futbolistas de esa época”.
Rambo vendió su ficha al Platense por 7 mil lempiras
Julio confirmó lo que un día antes dijo su compañero Adán Ramírez, sobre el poco interés de la dirigencia en los jugadores nacionales.
“Va a ser una gran lección para ellos porque desechan muchas veces a las personas. En mí ellos nunca invirtieron y agarraron tanta plata de mí. No se puede decir que ellos me formaron porque yo lo hice por mi cuenta, por creer en mí mismo y gracias a Dios, a Hermelindo Cantarero y a mi tío Pablo León por su ayuda”.
En ese momento, le consultamos si futbolísticamente el Tiburón aportó algo para que él llegara a ser lo que hoy es. “Es que no puedo decir que el Platense me dio un accesorio o un par de zapatos porque no fue así. Yo fui a vender mis papeles a la sede del club y se los di por 7 mil pesos y al final nunca me terminaron pagando, pero el amor que le tenía al club y el sueño de ser futbolista hicieron que me olvidara del tema económico”.
Lo especial del partido del domingo es que el 10 estará en su ciudad natal con la gente que lo vio crecer, sus amigos y familiares. Rambo regresaría a la titularidad y se reencontrará con el técnico que lo hizo debutar, Alberto Domingo Romero. “Será muy bueno ese encuentro. De nuevo lo digo, amo al puerto, a la gente, pero no puedo decir que le agradezco al Platense al 100 por ciento mi formación. Una vez pasó con un premio, que los suplentes agarraron 10 mil lempiras y a mí, que era titular, me dieron 2 mil. Yo les dije que no me estaba muriendo de hambre y que no creían en mí porque estaba chico”.
En su momento, surgió el rumor de que Julio le ayudaba económicamente a los Escualos para que mantuvieran su categoría. El Fantasista se quedó callado unos segundos y luego comentó que, “no, discúlpenme, pero las cosas que hago extrafutbolísticas no se las digo a nadie”.