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Una juventud con la oportunidad de decidir su futuro

Los jóvenes representan el 1.2 de los votantes, pero una gran mayoría ve con indiferencia el proceso eleccionario. La candidatura de Salvador Nasralla es quizá la que más les ha prestado atención.

23.11.2013

Los jóvenes hondureños tienen hoy una cita para trazar su futuro; de no asistir, más adelante no podrán quejarse de la desgracia de su vida por las decisiones de los políticos.

Hoy tienen la responsabilidad de ir a las urnas a elegir al presidente que gobernará el país entre 2014 y 2016, así como a seleccionar a 298 gobiernos locales y 128 diputados.

El padrón electoral registra 5,355,112 votantes, de estos 1.2 millones son jóvenes con edades comprendidas entre los 18 y 25 años. De esta cantidad, 755,112 acudirán a ejercer el sufragio por primera vez.

En los últimos años, la juventud ha mostrado una gran indiferencia a participar en los procesos electorales debido a que sus necesidades -principalmente de trabajo- no han sido atendidas por los políticos.

De acuerdo con Ismael Avilez, activista del Partido Nacional, la indiferencia con que los jóvenes ven el proceso electoral se debe a que los políticos los han desilusionado con tantas promesas incumplidas.

“Tantas mentiras, tanta demagogia de los candidatos, eso es una desmotivación para que no le interese votar. Hay jóvenes muy apáticos, les da lo mismo cualquiera que llegue al poder”.

Ellos tiene que pensar que es un deber escoger a las autoridades de país, por lo tanto tienen que involucrarse en los proceso electorales, sostuvo Avilez.

Uno de los retos que tenían los candidatos en esta contienda era motivar a la juventud, para que vea el proceso electoral como una oportunidad de decidir sobre su destino, sin embargo, los candidatos le prestaron poca importancia a este segmento de electores.

El único candidato que ha logrado atraerlos es Salvador Nasralla, representante del novel Partido Anticorrupción (Pac).

Aunque el voto de los jóvenes pesa en el momento crucial del escrutinio, los políticos no han entendido este hecho y los han ignorado.

Para algunos académicos, la fuerza juvenil es determinante en un triunfo; mientras que otros dudan de eso, debido a la indiferencia que han evidenciado los jóvenes en los últimos procesos electorales.

A este factor, los estudiosos le agregan otro aspecto: la inmigración. La mayoría de personas que han abandonado el país en los últimos años son jóvenes, y sus nombres están registrados dentro del padrón electoral.

DETERMINACIÓN. Para el sociólogo Eugenio Sosa, los jóvenes son una franja de la población muy importante. En cada proceso electoral se incorporan miles, este año se habla de unos 700 mil nuevos electores, que representan una fuerza electoral muy importante.

Sin embargo, los jóvenes son los que más desencantados, desanimados e inconformes están con la política.

Su participación va a ser determinante para que haya una votación masiva, pero no necesariamente para decidir sobre quién será el ganador, pues están distribuidos entre todos los partidos.

También hay que destacar que dentro de los que no votan están los jóvenes. El abstencionismo tiene en buena medida a ellos como referente.

A estos, la democracia no les significa resultados positivos en su desarrollo profesional, de ahí gran parte del desencanto. Recuerde que el profesional de secundaria, como de la universidad, cada año no encuentran oportunidades, trabajo y no puede realizarse profesionalmente, y otro cosa es que sus aspiraciones son muy altas. La aspiración de un joven de hoy es más elevada que uno de los años 70 u 80.

Por otro lado, hay un gran sector de la juventud que está en el censo electoral pero que ha inmigrado por falta de oportunidades en el país. Este sector, que ha sido más rural, ahora está fuera del proceso electoral porque el voto en el exterior no los entusiasma.

A criterio de Sosa, los políticos no solo han descuidado a la juventud, sino a toda la sociedad completa. Se han convertido en una élite con mucha dificultad para conectarse con las aspiraciones de la gente y con mucha dificultad para conectarse con los nuevos votantes.

En el actual proceso electoral hondureño, una de las candidaturas que más ha capturado a la juventud es la de Nasralla, sobre todo a los jóvenes urbanos, los conectados con las redes sociales.

“El discurso de Nasralla se conecta muy bien con los jóvenes desencantados de la política. Nasralla dice: es que yo no soy político, la situación me metió en la política y a todos los políticos los agarra por igual y los agarra como los responsables de la corrupción, los que no han hecho nada en el país. Entonces el joven se siente atraído por esta candidatura y ven que esta es una forma de golpear a los políticos tradicionales.

SEPARACIÓN. Asimismo, el analista Juan Ramón Martínez sostuvo que para un partido es importante contar con el voto joven, que es uno de los más significativos.

Ahora hay que ver si acude a las urnas, porque hay unos que no votan. No se sabe el porcentaje, por lo tanto nadie conoce el margen de los que se van a abstener, por la razón que sea.

A su criterio, los jóvenes cometen el error al decir que no les interesa la política, porque si así fuera, entonces la política sí se mete con ellos y por eso solo obedecen lo que los políticos les imponen.

En cambio, si ellos deciden participar en la política, de alguna manera condicionarían que las políticas públicas no le afecten y más bien les favorezcan.

“Yo tengo mucha pena por la gente que no le gusta la política, yo creo que algunos lo hacen porque consideran que la política es inmoral e indecente, y yo aprovecho la oportunidad para decirles que no es ninguna de las dos cosas, la política es la forma de buscar mediante la disputa de las distintas corrientes lo mejor para la sociedad, en consecuencia es una actividad noble y decente, los que son indecentes e inmorales son algunos políticos”, dijo.

El analista considera la necesidad de que la juventud y los votantes en general separen en la política lo que es bueno, adecuado, útil, de las acciones de algunos políticos, que son unos facinerosos que en vez de andar en la plaza pública haciendo promesas deberían estar en la cárcel, sometidos a los castigos mayores que el sistema judicial determine.

“Los malos políticos, los irresponsables, los ladrones, los indecentes, los irrespetuosos de la ley son los que han desprestigiado a la política”, criticó el analista.

Martínez recomendó a los jóvenes buscar a los mejores candidatos y excluir a los peores. “Por ejemplo, si los electores rechazan a los ladrones, no van a haber ladrones en la política; si se rechaza a los inmorales, no van a haber inmorales en la actividad política”.

Los que rechazan la política porque hay mucha indecencia, también son responsables de ella por no ir a votar ya que ejerciendo el sufragio pueden separar la paja del trigo y no lo hacen. O porque teniendo la oportunidad de escoger a los más calificados, a los más honestos, a los más respetuosos de la ley, escogen a los peores.

El elegir para los jóvenes es una obligación de mera sobrevivencia, si no se involucran en el proceso electoral, la política sí los va a involucrar y los va a masacrar, reflexionó.

PREOCUPACIÓN. Igual que Sosa, Martínez considera que el candidato que más se ha preocupado por llevar a los jóvenes a las urnas es Nasralla.

“Él, aunque es un viejo, se comporta como si fuera un joven, se mueve mucho más que los otros candidatos por su capacidad artística, porque al fin y al cabo es un hombre de los medios de comunicación”.

Además, tecnológicamente, de repente Nasralla es el que más ha aprovechado las redes sociales para enviarles su mensaje a los jóvenes.

Puede estar ocurriendo que unos jóvenes vean la imagen de Nasralla como un narrador deportivo, pero también puede ser que otros lo vean como la persona adecuada para ser presidente y confían en él.

No podemos imaginar que algún candidato va a apropiarse de la totalidad de los jóvenes, porque estos tienen intereses, visiones y compromisos diferentes.

Hay que estudiar más los resultados electorales para ver por donde se inclina el voto, de conformidad a la edad. Pero, normalmente, los jóvenes son más impulsivos, aceptan con más facilidad las verdades y las mentiras, en cambio las personas cuando van madurando se vuelven más sospechosas, dicen tal vez, pero nunca muestran sus opiniones.

La participación de la juventud es determinante para ganar una elección y, aunque no lo fuera, sí es importante. Ese es el futuro que ya está presente, puesto que ellos ya son electores y hay que prestarles atención, sin embargo se les ha ignorado. A los jóvenes hay que atraerlos proponiéndoles cosas que les interesen, agregó.

Para Martínez, si los jóvenes asisten hoy a las urnas, entonces están trazando su propio futuro.