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Neruda, novela sin final

Resurgen de nuevo las dudas sobre la muerte del poeta chileno. Su chofer, secretario y guardaespaldas afirma que el Premio Nobel de Literatura fue asesinado mediante inyección letal.

21.01.2012

Ya no está aquí con sus '20 poemas de amor y una canción desesperada' para contar de su propia voz qué fue lo que realmente ocurrió.

Pablo Neruda, premio Nobel de Literatura, el gran poeta latinoamericano, hubiera podido ser el gran vocero de la oposición a la dictadura de Augusto Pinochet. Sin embargo, falleció 24 horas antes de su salida de Chile rumbo a México, en los turbulentos días que siguieron al golpe militar a Salvador Allende.

Mientras que su viuda negó un posible asesinato y su fundación dice lo mismo, la teoría renació casi 40 años después dejando en evidencia las sospechas que han pendido en esta nación de 17 millones de personas sobre el hecho de que la historia completa, siniestra y truculenta de lo ocurrido en los días posteriores al golpe permanece oculta.


EL PARTE POLICIAL. La versión oficial dice que la pena que le ocasionaron el golpe militar y la muerte de su íntimo amigo, el presidente Allende, lo sumieron en una depresión que aceleró su enfermedad y lo mató 12 días después.

Pero los indicios de que Neruda no murió de causas naturales en la víspera de viajar cobraron relevancia cuando el Partido Comunista chileno (PC) decidió finalmente escuchar la denuncia de Manuel Araya, chofer, secretario y guardaespaldas del poeta, según la cual fue asesinado.

El 5 de diciembre Araya pidió la exhumación del cadáver para despejar las dudas. Dijo a la AP que Neruda murió pocas horas después de una inyección de dipirona que le aplicaron en el estómago, y que le causó fiebre y malestar generalizado. El abogado del PC, Eduardo Contreras, presentó una denuncia por el presunto homicidio del poeta en mayo, luego de que la revista mexicana Proceso publicara una entrevista con Araya que causó revuelo internacional.

'Fue ese año que conocimos a Manuel Araya: su relato es coherente y comprobable', dijo Contreras, jurista especializado en derechos humanos. Neruda perteneció por 28 años al PC hasta el día de su muerte.

Araya dice que un médico, que no atendía a Neruda cuando estaba internado en una clínica, le puso u ordenó ponerle la inyección letal. Neruda había sido recluido en la Clínica Santa María por un cáncer de próstata que sufría, por padecer de flebitis y de una artrosis en la cadera.

'Coincidentemente', dijo Araya en tono irónico, el médico Sergio Draper 'iba pasando por el pasillo, (cuando) la enfermera lo llama diciendo que Neruda tenía muchos dolores, y este médico, muy gentil, va y le coloca una dipirona (un analgésico), y la dipirona... lo mata'. Araya no fue testigo directo de los hechos. Dice que una enfermera le contó la historia y que no recuerda su nombre.

La AP intentó establecer comunicación, sin éxito, con Draper llamando a la clínica y al Colegio de Médicos de Chile.

Pero en un reportaje de la revista Ñ, del argentino diario El Clarín del 6 septiembre de 2011 titulado '¿Quién mató a Pablo Neruda?', Draper dijo que 'a Neruda lo vi solamente un instante, el domingo 23 de septiembre, a mí no me correspondía atenderlo. Ese día la enfermera de turno me dijo que, aparentemente, Neruda sufría de mucho dolor, le dije que se le aplicaría la inyección indicada por su médico, si mal no recuerdo fue una dipirona... ordené que se le diera una inyección indicada por su médico. Fui nada más que un interlocutor. Es el colmo que estemos constantemente bajo sospecha'.

MáS INDICIOS.
El 24 de septiembre de 1973, el diario chileno El Mercurio publicó una versión similar a la de Araya. Dijo que Neruda falleció 'por causa de un ataque al corazón... a consecuencia de un shock sufrido. Luego de habérsele puesto una inyección de calmante su gravedad se acentuó', entró en un estado de precoma y falleció a las 22:30.

El juez que investiga el caso de Neruda, Mario Carroza, no ha decidido si ordenará la exhumación de los restos del poeta, enterrado en Isla Negra, donde vivía. Según el abogado Contreras, el juez pidió la historia clínica de Neruda pero el director médico de la clínica, Cristian Ugarte, respondió que en virtud del tiempo transcurrido, 38 años, ya no se encuentra en los archivos.

El abogado indicó que la ficha del hospital, ubicado en el vecino puerto de Valparaíso, muestra que la enfermedad estaba bajo control.

La exhumación, no obstante, podría no servir para aclarar las dudas.

'Es poco probable que sea útil la exhumación, salvo que quedara algún resto de alguna sustancia tóxica en la médula de los huesos', dijo a la AP el médico forense Luis Ravanal. 'Una cosa es detectar la sustancia, pero otra es demostrar que está en concentraciones suficientes para matarlo. Es decir, es difícil demostrar que estaba en dosis letales o terapéuticas'.

Araya dijo a la AP que intentó en ocho ocasiones, al menos, explicarle a la dirigencia del PC que Neruda murió envenenado. 'Yo golpeé tantas puertas, nadie me escuchaba'. Agregó que lo intentó durante la dictadura y después del retorno de la democracia, en 1990.

'Era un muchacho cuando trabajaba con Neruda... no lo conocía nadie, vivíamos en dictadura, no estábamos en ese tiempo preocupados de informaciones distintas a las de Matilde Urrutia (la viuda del poeta)', dijo Contreras.

Neruda y Allende simbolizan una turbulenta y confrontacional era en la historia de Chile y sus muertes ocurridas después del 11 de septiembre de 1973 han estado envueltas bajo el misterio.

Al momento de su muerte, Neruda, sin embargo, pesaba más de 100 kilos, según Araya y el embajador de México en Chile en 1973, Gonzalo Martínez Corbalá.

Él dijo a la AP desde Ciudad de México que 'el Pablo Neruda con que yo hablé el sábado 22 (de septiembre) era el mismo del primer día que lo conocí físicamente (en Isla Negra, en 1972), en su cama, en su recámara, pero lúcido'.

El exdiplomático, que visitó varias veces a Neruda en la clínica para arreglar detalles de su salida del país, dijo que el poeta 'hablaba, hacía bromas... y estaba muy lúcido'. También dijo que antes de las declaraciones de Araya jamás pensó que Neruda hubiera muerto asesinado, pero que ahora tiene 'dudas'.

Él cree que si el poeta hubiera llegado a México, se pudo haber convertido en un gran opositor de la dictadura.

La Fundación Pablo Neruda, que maneja su herencia y legado, incluyendo los derechos de autor y la administración de sus casas-museo, desestimó la tesis del asesinato.