El empresario e inventor Agustín Martínez Perdomo procedió a extraer una chatarra que el Congreso Nacional le quitó al Instituto de Conservación Forestal (ICF), pese a que semanas atrás había renunciado al regalo de esos materiales.
El viernes anterior comenzó el desmantelamiento y traslado en varias rastras de los fierros ubicados en un plantel del ICF en Siguatepeque.
Esta es una acción sorpresiva de parte de Martínez, ya que el 4 de junio mandó una carta al Congreso Nacional en la que expresó que renunciaba a los materiales metálicos que ese poder le había donado mediante decreto 46-2012, aprobado en abril de 2012.
La maquinaria y demás materiales están valorados en 4.9 millones de lempiras, según el precio base del proceso de subasta en la que los mismos iban a ser rematados por el ICF.
Denuncia
La renuncia a los hierros de parte de Martínez fue debido a que EL HERALDO denunció el favoritismo de parte del Legislativo al entregarle esos bienes pese a que existe una disposición legal, el decreto 57-2002, que prohíbe donar productos nacionales a empresas privadas.
Tras la publicación, el beneficiado montó una conferencia de prensa junto al secretario del Congreso Nacional, Rigoberto Chang Castillo; el cuarto vicepresidente del Legislativo, Marvin Ponce; y el ministro de Soptravi, Miguel Ángel Gámez. En esta comparecencia anunció que renunciaba al beneficio que le otorgaba el Congreso Nacional.
Martínez Perdomo, además de ser un inventor, es dueño de la empresa Cibertec y por eso el ICF le había negado la petición que hizo para que se le entregara el hierro. Su su situación de empresario, según la ley, le prohibía recibir la donación.
Como el decreto de donación no se había publicado en La Gaceta, Martínez no podía reclamarlo, pero el viernes anterior mostró que el mismo se insertó en ese medio el 31 de mayo.
¿Se introdujo al pleno la renuncia?
Durante la conferencia de prensa montada el pasado 4 de junio en el Congreso Nacional, el secretario del este poder del Estado, Rigoberto Chang Castillo, lamentó la decisión que tomó el científico Agustín Martínez, de renunciar a la donación del material chatarra.
Sin embargo, Chang Castillo afirmó que la última palabra la tendría el pleno, pues la carta de renuncia sería sometida a su consideración de los diputados. Después de esto, añadió, caben dos escenarios: la derogatoria del decreto o la ratificación del mismo, indicó en aquel entonces.
Se desconoce si, finalmente, el pleno del Legislativo conoció de la renuncia de Martínez o si nunca fue introducida al pleno para la descartar la derogatoria del decreto.