Opinión

Un Presidente líder

JOH genera expectativas a los que ansiamos el cambio prometido que nunca llegó. Aquellos que apuestan a la permanente distención social no dan tregua al desánimo ni el beneficio de la duda al que ganó la Presidencia de la República. Son los mismos que, orgullosos de su incapacidad e insaciable corrupción, provocaron el mayor desastre financiero que aún sufrimos. Agoreros.

Ahora que se intenta reinsertar productivamente a nuestra sociedad harto engañada y desencantada se debe actuar con decisión y prontitud.

Necesitamos un gobernante que salga del mundillo politiquero mentiroso y nos hable claro, directo y sin las incoherencias que dicen de todo sin comprometerse en nada. Un líder que nos devuelva limpia la justicia que se coludió con los corruptos y que estos reintegren lo robado y paguen su delito en la cárcel.

Nunca más un político tradicional colgado en el reciclado pasado sino uno actualizado y conocedor del problema nacional por su vivencia con nuestro pueblo que no habla ni protesta resistiendo el olvido y sobreviviendo en la precariedad. Tristeza.


Que identifique las causas y aplique soluciones tangibles, medibles y sostenibles apoyado de un equipo de trabajo afín a su exigente promesa, multiplique esfuerzos y sepa ordenar el Estado con una gestión prudente y segura, pronta y efectiva, alejando la sospecha y promoviendo con su ejemplo la participación de todos los ciudadanos que amamos esta patria nuestra de todos los días. Solo unidos lograremos el bienestar que nos fue negado por la minoría corrupta en el poder. Abusado.

Un gobernante sincero y justo que tenga y respete su palabra de honor. Que se conmueva con el llanto de nuestra infancia sin pan ni abrigo, del joven sin escuela ni esperanza, del adulto sin trabajo ni futuro, del marginado sin vivienda que no sabe de salud ni de hospitales y muere sin rezo ni mortaja. Que sude con el campesino sin tierra, sin arado ni vías de comunicación, que sienta y sufra el dolor de la adolescente que abandonada va pariendo soledades.

Que no sea indiferente ante la injusticia y someta a la ley a los que nos robaron el futuro y si entre ellos está su familia, sus amigos y sus correligionarios, que no dude ni un momento en aplicarla. Así juró ante Dios y la Patria.

Necesitamos un gobernante confiable, bien informado y mejor formado para exigir y darnos resultados. Demostrando que piensa, sabe y puede, con sensatez y educación, aceptar la crítica de la oposición cívica sin desestimar la inteligencia del gobernado para reconciliar esta Honduras irredenta, de verdad y para siempre.

Que aceptando sus yerros sepa enmendarlos con gallardía, que el poder no lo empalague ni lo haga soberbio, que insobornable y sin precio desprecie a los que perdieron la valía de valorar el valor de la amistad, la confraternidad, la ética y la moral.
Íntegro ante la adversidad y la tentación, leal y respetuoso a sus principios cristianos que deseamos sean arraigados. Con Dios en el corazón y no en la boca.

Merecemos un gobernante que nos demuestre que hay otras formas de hacer política y que esta no siempre es mediocre y corrupta. De esa porquería estamos hasta la coronilla.

Urgimos de un Presidente líder. Será mucho pedirle a JOH.