En la cultura popular se repite mucho aquello de que “la tercera es la vencida”. Y esta es la tercera vez en el gobierno del presidente Lobo que se cambia la cúpula policial.
Ojalá que ahora sí marque de verdad una diferencia dramática no solo en lo que respecta a la depuración de la Policía Nacional, sino también en lo referente a la espantosa inseguridad que padecemos.
Ya hemos visto desde la sustitución de un ministro de Seguridad que durante la pasada campaña electoral fue presentado como la solución contra la delincuencia --con tanto éxito propagandístico que fue el diputado más votado—, hasta jefes policiales con múltiples promesas que han dicho ser hombres honestos e incluso se presentan como “temerosos de dios”. Los resultados: cada vez peores.
Aunque se ha seguido con la misma tendencia de la improvisación, de ruidosas reacciones ante los escándalos de corrupción y delincuencia policial, y del personalismo, la esperanza de los hondureños es que los nuevos cambios en la Policía, que comenzaron con la sustitución del director general y siguieron con el nombramiento interino de toda la cúpula del desprestigiado organismo, en verdad marquen el inicio de la real depuración por la que se viene clamando desde hace mucho tiempo.
Es motivo de mayor esperanza que los nuevos cambios en la cúpula policial coinciden con la instalación oficial de la Comisión de Reforma a la Seguridad Pública, que dirigirá el proceso de depuración no solo de las fuerzas del orden sino también de la Fiscalía y del Poder Judicial, donde tampoco se ha estado haciendo todo lo necesario en la lucha contra la inseguridad y la impunidad.
Y es que sacar a los policías, fiscales y jueces delincuentes es una condición sine qua non para el diseño y puesta en marcha de una verdadera política de seguridad, sin la cual tampoco es posible combatir los otros graves problemas que perjudican a los hondureños, como la pobreza, la corrupción, la desigualdad y el deterioro de los servicios públicos de salud y educación.
Ojalá que ahora sí, que el tercer intento de la administración Lobo sea el efectivo porque este pueblo ya está harto de los asesinatos, de los asaltos, de la corrupción y de la impunidad de que disfrutan los delincuentes de toda laya.