Opinión

!Oh paz! ?Dónde estás?

Los adultos mayores recuerdan con nostalgia la Era Cariísta, Era que según dice fue de bonanza, fue de prosperidad, de estabilidad y sobre todo de paz.

Recuerdan cuando las personas caminaban a altas horas de la noche por las calles empedradas de nuestra querida Tegucigalpa y demás pueblos de la geografía hondureña, cuando podían dormir con las puertas abiertas, cuando el rondín asignado a la cuadra hacía sonar su pito diciendo a la noche: “aquí estamos para salvaguardar la seguridad y el descanso de las personas”.

El comandante de armas conocía a cada individuo del municipio, los caminos eran protegidos con postas policiales en donde los conductores dejaban el legajo en donde iban escrito los nombres de los viajantes, existía la policía montada que recorría las calles y avenidas haciendo acto de presencia para que los ciudadanos supieran a quien acudir en caso de emergencia.

La prosperidad se daba en el polo norteño de Honduras, lugar en donde las transnacionales hicieron sus imperios económicos, en donde se trajo el diseño de ciudades de América de Norte con sus casas bien pintadas imitando a las de La Florida, calles pavimentadas, el dólar como circulante, el ferrocarril transportando las grandes cantidades de frutas y riquezas de oro y plata hacia el Norte, las personas tenían trabajo y prosperaban.

Todos sabemos el lado oscuro de está prosperidad, “encierro, destierro y entierro” era la consigna del partido que gobernaba, que la prosperidad de la Costa se debió a concesiones de miles de hectáreas a las compañías bananeras por unos pedazos de riel por donde circularía el ferrocarril que serviría para transportar las riquezas obtenidas en el suelo patrio y para transportar a los millares de obreros que eran mano de obra barata y desechable, como también la sostenibilidad del poder por 16 años consecutivos formando lo que ahora llamamos la Era Cariísta.

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