Opinión

Luces, sombras e ironías del escenario mundial

Mientras un acuerdo temporal, --ante el obvio fracaso de la estrategia republicana que chocó con la firme decisión del presidente Obama de no ceder ante el chantaje republicano--, impidió que Estados Unidos entrara en incapacidad de pago y al mismo tiempo restableció la actividad del gobierno paralizada durante 16 días, una desteñida Cumbre Iberoamericana se realiza en Panamá y Arabia Saudita expresa su ira por el acuerdo que impidió los bombardeos contra Siria, y con los acercamientos de Washington con Irán, un sentimiento que comparte con Israel.

Al mismo tiempo que a un investigador de derechos humanos de la ONU se le ha ocurrido pedirle a Estados Unidos que informe sobre las víctimas civiles de los ataques con sus aviones no tripulados en diversas partes del mundo, en el estado de Washington también ya se puede comprar marihuana con fines recreativos y las autoridades de Iowa están concediendo permisos de portar armas de fuego a personas ciegas porque no hacerlo “violaría la Ley de Estadounidenses con Discapacidades”, y por lo tanto sería discriminatorio.

En tanto muchos países del mundo, incluyendo 14 estados de la Unión Americana, ya legalizaron los matrimonios entre personas del mismo sexo y muchos otros más permiten la interrupción voluntaria del embarazo, uno de los díscolos gobernantes sudamericanos, Rafael Correa, se acaba de ganar efusivos aplausos de la conservadora jerarquía eclesiástica ecuatoriana, al amenazar incluso con renunciar a la Presidencia de la República si el parlamento de ese país, con abrumadora mayoría oficialista, aprueba la legalización del aborto.

Solo esperemos que para enero y febrero, cuando se vencen los plazos acordados por demócratas y republicanos para evitar el “default” de la superpotencia, ya la ultraderecha concentrada en el “Tea Party” se haya convencido que por ahora se tendrán que aguantar las medidas “izquierdistas” de Barack Obama como eso de dar acceso hasta a los más pobres a un seguro médico.

En el caso de la tirria de Arabia Saudita e Israel por los obstáculos creados para derrocar al gobierno de Bashar al Asad mediante una agresión militar externa directa y por el buen ambiente para la negociación entre las potencias occidentales, dirigidas por Estados Unidos, y el nuevo gobierno de Irán, lo ideal fuera que el doble rasero con que se han tratado las ansias de libertad de los distintos pueblos que han intentado su “primavera árabe”, también se inclinen a favor de la sometida gente de Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, etc. Y que a países como Israel también se les exija deshacerse de sus armas de destrucción masiva.