Opinión

Los biocombustibles: oportunidad o amenaza

La crisis energética provocada por la espiral alcista de los precios del petróleo y el pánico generado por el cambio climático, han puesto en un primer plano de la escena mundial a los biocombustibles. Primero fue Brasil con el etanol y luego Alemania con el biodiésel.

Tema que analiza en el libro “Los biocombustibles: oportunidad o amenaza” el economista colombiano Amylkar Acosta Medina, experto en temas mineros y energéticos, miembro del grupo de investigadores de la Universidad Externado de Colombia y de las Juntas Directivas de la Empresa Colombia de Petróleo y de la Federación Nacional de Biocombustibles de Colombia.

Un libro interesante donde expone sus apreciaciones y conceptos sobre los biocombustibles y examina este controvertido tema desde la perspectiva económica, social y ambiental. De hecho, toma distancia de las posiciones fundamentalistas que ven en los biocombustibles una panacea, como los que lo satanizan con argumentos apocalípticos.

El libro ofrece una convincente manera de mirar y analizar el papel que están jugando los biocombustibles en el afianzamiento de una nueva política energética, no solo en Colombia y América Latina, sino en el mundo, encaminada a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la reactivación del agro, generando de esta manera más empleo, ingreso y desarrollo social.

Acosta hace un sesudo análisis sobre el auge del gran dinamismo en la producción y comercialización de los biocombustibles en el mundo, en virtud de que se espera un crecimiento de la demanda del orden del 15% anual en los próximos años.

Cifra sustentada en que la Unión Europea aspira a contar con una mezcla del 10% de biocarburantes en el transporte para el 2020 y, en el caso de Estados Unidos, se calcula que para dentro de tres años estarán en un 5% de mezcla con biodiésel.

De acuerdo con los estudios de Acosta en el 2020, la demanda mundial de biocombustibles será de 3.6 millones de barriles diarios, equivalentes al 8.3% del consumo mundial de combustibles.

Por otra parte, examina que la fiebre de los biocombustibles ha coincidido con el boom de las materias primas en los mercados internacionales y el papel que están desempeñando las economías de China e India en el crecimiento de las demandas y en las alzas en los precios.

Además, señala que el crecimiento inusitado de estas dos economías han contribuido a que se disparen los precios de todos los productos primarios y la inflación global, que tantos dolores de cabeza le están causando a los bancos centrales.

Concluye que los biocombustibles no han sido factor determinante en las alzas de los precios de los alimentos, ni han sido su detonantes.

Sustenta su tesis en que el impacto ha sido marginal dado que solo 14 millones de hectáreas, el 1% del área cultivable del mundo, está dedicada a producir insumos para biocombustibles.

Finalmente dice que el desarrollo de los biocombustibles puede llegar a constituirse en el eje de un proceso de reconfiguración del sector agrícola en los países en desarrollo.

Tags: