Opinión

Lobo, Chávez y Correa

Venezuela, Ecuador y Argentina enfrentan graves problemas a la libertad de expresión, con gobiernos que se han empecinado no solo para lograr el control de los medios de comunicación, sino que de manera sistemática coartan y limitan el ejercicio periodístico.

Si algo en común tienen Hugo Chávez, Rafael Correa y Cristina Fernández, sin duda lo evidencian sus sistemáticos ataques a la libertad de expresión.

El discurso pasa de las palabras a los hechos para el control de los medios de comunicación. El ministro de Obras Públicas de Chávez dijo en una comparecencia: “Recibimos la instrucción del comandante (Chávez) de acabar con el latifundio radioeléctrico, el latifundio mediático, y lo vamos a hacer. (...) Si la oligarquía no cede en sus privilegios por las buenas, el pueblo la va a obligar por las malas. Y en este caso, en Venezuela el pueblo es el gobierno”.

Y ya antes Chávez tronaba contra el “terrorismo mediático” al que había que “neutralizar”. Correa no se queda atrás. está empeñado en crear instancias que “defiendan a los ciudadanos y a los gobiernos legítimamente electos de los abusos de la prensa”; en “sancionar los abusos que se cometen en nombre de la libertad de expresión” porque “uno de los mayores enemigos del camino en América Latina es cierta prensa comprometida con los poderes fácticos que siempre han dominado nuestra región (...). Tenemos que enfrentar y derrotar a ese poder tan grande y tan impune.

La derecha y la burguesía defienden el concepto de libertad de expresión por su interés en proteger su negocio”, insiste Correa. Pero más allá de las posiciones ideológicas, tan respetadas como producto de la libertad, el punto clave es que en el caso de Honduras nos resistimos a creer que el presidente Lobo Sosa comparta a plenitud no solo esta forma de pensar sino la forma de acción de uno y de otro.

Lobo Sosa tiene un recorrido en la democracia, se ha allanado su camino jugando en ella, luchando en ella. Ha sido un hombre que pregona tolerancia y que ha reconocido que esa libertad le ha ayudado en su gestión gubernamental.