Los críticos se equivocaron al momento de afirmar que en esta campaña para las elecciones en Estados Unidos el factor decisivo iba a ser la economía.
El aspecto clave resultó ser la confianza que los votantes puedan tener en los candidatos, y en este aspecto el presidente Barack Obama ha triunfado sobre un Mitt Romney que trataba de hacer cada vez más espesa la bruma de sus mentiras.