Opinión

Perseverancia. Porque, pese a su discapacidad en las piernas a causa de la poliomielitis, es un luchador que trabajó durante 29 años lustrando zapatos y ahora es un comerciante de la quinta avenida de Comayagüela, donde usa su silla de ruedas como escaparate de sus productos, con cuya venta mantiene a sus cinco hijos y su esposa.

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