Opinión

Honduras un país atrapado por el miedo

La inseguridad que hoy en día invade las calles de nuestro país es producto único de la delincuencia.

La delincuencia en sí es un conjunto de actos en contra de la ley, también la podríamos definir como una conducta por parte de una o varias personas que no coinciden en una sociedad. Los factores que llevan a estas personas a cometer estos actos son variados, desde el punto de vista existencial podríamos decir que estas personas sufren un desequilibrio “El distanciamiento es la enfermedad de nuestra época” (Feist, 2006 p. 342). Este distanciamiento lleva inevitablemente al desequilibrio mencionado ya que hay una separación de la persona con el entorno, las personas que los rodean, incluso hasta de sí mismo. En nuestro país es lamentable el día a día de las personas, salir a la calle y hasta cierto punto vivir en zozobra. Por lo tanto para la población hondureña que repetidamente es víctima de este mal es inevitable vivir con miedo.

La delincuencia tiene efectos colaterales tales como la ansiedad “Un alto nivel de ansiedad era síntoma de neurosis o de otras formas psicopatológicas” (Feist, 2006 p. 344) es inevitable que los altos índices de delincuencia nos lleven a psicopatologías tales como la ansiedad, en el caso de la población hondureña que frecuentemente se ven en esta situación; pero la ansiedad puede ser una manera de estar alerta “puede ser constructiva siempre que sea proporcional a la amenaza” (Feist, 2006 p. 345).

Por otra parte, los delincuentes son aquellas personas que han cometido un delito, o sea, un acto antijurídico que el Derecho o Sistema Legal del Estado califica como tal, y sanciona con una pena.

‘‘La ansiedad aparece cuando nos enfrentamos a la cuestión de desarrollar nuestro potencial’’ (Feist, 2006 p.345). La mayoría de estas personas son delincuentes o cometen actos delictivos debido a la presión de no poder ejercer sobre si el alcance máximo de desempeñar una labor y no poder realizarla o simplemente la razón del desempleo en nuestro país que hace que muchas personas no tengan el desarrollo académico adecuado para depender de un buen funcionamiento como ser humano en la sociedad, y en muchos casos hay personas que por falta de valores son delincuentes que por medio de una psicopatología: La Ansiedad hace que renuncien a todo lo bueno que quizá se les haya proporcionado ‘‘Todo crecimiento consiste en una renuncia a valores previos que genera ansiedad’’. (Feist, 2006 p.345).

En cuanto a las personas que se dedican a los actos delincuenciales podemos hacernos una pregunta ¿Qué pasa en Honduras? La cuestión es si los jóvenes saben manejar el fenómeno “libertad”, “los individuos sanos son capaces de aceptar su libertad” (Feist, 2006 p. 350), esta libertad es la que permite tomar decisiones buenas o malas, en este caso malas.

Las personas dedicadas a este mal social generalmente sufren un problema existencial, no saben manejar una negación a la muerte “si no nos enfrentamos con valentía a ese vacío aceptando la muerte experimentamos el vacío de algún otro modo…conductas compulsivas” (Feist, 2006 p.343), y son estas conductas compulsivas las que llevan a actos delincuenciales.

También tenemos que tomar en cuanta la intención de estas personas “actuar significa intencionalidad así como la intencionalidad implica un acto: ambos son inseparables”. (Feist, 2006 p. 347), ¿Que intenciones son las de estas personas dedicadas a este mal? ¿Por qué esas intenciones los llevan a cometer este tipo de actos? Seguramente estas personas no se han respondido preguntas como ¿Quién soy? ¿Qué hago en este mundo?

Debido a este fenómeno los hondureños hemos perdido la libertad. La libertad es la capacidad que tenemos los seres humanos que en sí, no ha sido capaz de desarrollarse en su totalidad. Es la que nos da la capacidad de tener la realización personal junto al medio, ser capaces de pensar, sentir y vivir según su propia naturaleza. ‘‘La libertad es la posibilidad de cambiar, aunque no sepamos cómo serán esos cambio’’ (Feist, 2006 p. 350). La sociedad en general es muy renuente a los cambios y las subculturas que en ella existen como los delincuentes aún más, sin embargo un cabio de pensamiento es precisamente lo que en la mayoría de los casos (si no es que en todos) las sociedades necesitan para alcanzar ese estado de libertad y plenitud.

En conclusión estas personas tienen derecho a elegir su destino “dentro de los límites de nuestro destino, tenemos la posibilidad de elegir”, (Feist, 2006 p. 351), pero elegir ¿Qué?

Mientras no logremos un cambio drástico en el pensar y actuar de estas personas Honduras seguirá siendo un país atrapado en el miedo.

*Jenni Avelar

Edwin Santos

Karen Sandoval

Kency Alonzo

David Hernández