En el Instituto Hondureño de Seguridad Social no solo se hicieron compras amañadas, con sobreprecios, de equipos, insumos y hasta ambulancias; no solo se inflaron sus planillas de activistas políticos y se aprobaron leoninos contratos con el sindicato; no solo se usaron y hasta se crearon varios intermediarios entre la institución y por lo menos un proveedor internacional con el único fin de aumentar el número de corruptos beneficiados.
De allí no solo se llevaron prácticamente todo el dinero generado por la última ruptura de techos, los fondos para pagar las incapacidades y todo lo necesario para atender las necesidades medicas de los cotizantes, dejando postrada a la institución.
El equipo de burócratas nombrados en el gobierno nacionalista del presidente Porfirio Lobo, con la aquiescencia o por la displicencia de los representantes de los empresarios y de los trabajadores organizados en la junta directiva, llegó al colmo de atentar directamente contra la salud y la vida de los asalariados que son la razón de ser del IHSS al adquirir medicamentos en malas condiciones, obviamente en complicidad con droguerías inescrupulosas.
Así lo ha confirmado EL HERALDO al dar a conocer y confirmar que incluso fueron retirados por lo menos seis medicamentos, para diversos males, que ya estaban en las farmacias de la institución para ser entregadas a los pacientes.
De allí que la Comisión Interventora, los órganos contralores y todas las demás autoridades investigadoras, fiscalizadoras y judiciales deben hacer todo lo necesario para que la totalidad de los implicados en este nuevo escándalo, ejecutado por la nefasta mezcla de politiquería y corrupción, reciban el castigo que se imponga.
Lástima que la incapacidad policial no haya permitido siquiera darle captura al exdirector Mario Zelaya.
Por supuesto, los empresarios que forman parte de esta red de corrupción también deben ser no solo alcanzados por la justicia sino eliminados para siempre como proveedores de bienes o servicios para las instituciones gubernamentales.
No es posible que en Honduras se sigan saqueando tan impunemente los fondos públicos y mucho menos que se esté jugando con la salud del pueblo solo para permitir que unos pocos pícaros se enriquezcan.