Opinión

El G16 y las elecciones

No hay duda que las elecciones del domingo despiertan muchas expectativas tanto a nivel nacional como internacional, no solo por la presencia de nuevos actores políticos sino por las implicaciones que sus resultados podrían tener en la lucha contra los más ingentes problemas, incluyendo aquellos vinculados directamente con el entorno regional y mundial, como el narcotráfico y la inseguridad en general.

En ese sentido, el escueto comunicado del miércoles de los países cooperantes, reunidos en el G-16, es portador de una serie de consejos y observaciones tanto para los votantes como para los partidos políticos participantes que no tienen otro fin más que incentivar el respaldo popular a la democracia y asegurarse que la jornada electoral y postelectoral transcurra en plena tranquilidad.

“Las elecciones, junto con el respeto al Estado de derecho y a los Derechos Humanos, son la base de toda democracia. Una amplia participación de los electores les dará mayor relevancia”, manifestó el organismo que agrupa a las naciones amigas, agregando que “en todo proceso electoral cada voto es individual, secreto y tiene el mismo valor al momento de ser contado”.

A los partidos políticos, el G-16 les recuerda que “resulta esencial la prudencia y paciencia de los actores implicados en estas elecciones generales, hasta que se proclamen los resultados oficiales”, destacando que “la observación de la comunidad nacional e internacional refuerza la credibilidad de las elecciones”.

Los mismos candidatos presidenciales se han comprometido a respetar y a esperar los resultados divulgados por el TSE. Pero debido a que ya en el pasado se han producido situaciones difíciles por la desesperación, el temor y la manipulación de resultados y que en este proceso la polarización de los contendientes con mayores posibilidades de triunfo está mucho más marcada, es necesario reiterar la necesidad que se imponga la paciencia, la prudencia y la madurez política.

Los candidatos presidenciales, los demás aspirantes a cargos de elección popular y las autoridades de cada partido político deben actuar, pensar y orientar a sus seguidores con honestas demostraciones de tolerancia y de respeto. Pero, además, moderar a sus activistas, que son los más proclives a los desafueros. Con la paz ganamos todos, pero con la violencia perdemos todos y todo.