Opinión

El comunicado del FMI

Primera parte



Nos encontramos ante un entorno internacional caracterizado por una gran incertidumbre. Standard & Poor’s bajó la calificación de riesgos de varios países de la zona del euro, debido a que consideró que las autoridades de la zona no estaban tomando las medidas que se necesitan para enfrentar los retos que tiene la región. Como resultado, la calificación de Italia, España, Chipre y Portugal bajó dos tramos y la de Francia, Austria, Eslovenia y Malta, un tramo. La consecuencia de esto es el encarecimiento del financiamiento cuando estos países tengan que recurrir a los mercados de capitales para obtener recursos.

Por su parte, el Banco Mundial revisó sus proyecciones de crecimiento de la economía mundial para 2012, bajando su estimado de 3.6% a 2.5%. A esto le agregamos que el índice de desempleo en países como España no da indicios de mejorar, lo que genera presiones adicionales desde el punto de vista social.

Reaccionando al entorno internacional, el Banco Central decidió incrementar la tasa de política monetaria (TPM) de 5.5% a 6.0%, con el objetivo de mantener la estabilidad macroeconómica y preservar la posición externa. La TPM es la tasa máxima permitida para las posturas de compra de valores gubernamentales en las subastas semanales del Banco Central de Honduras, dirigidas en forma exclusiva a las instituciones del Sistema Financiero, para plazos de 7 o 14 días. Esta decisión podría inducir una tendencia a la alza en las tasas de interés domésticas.

Dentro de este marco, acabamos de tener la visita de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), que llegó con el propósito de revisar el cumplimiento de las metas del acuerdo vigente. Para sorpresa, a diferencia de las otras revisiones, el, para algunos, enigmático comunicado de la misión enciende una señal de alarma. En términos breves, el comunicado expresa que se obtuvieron logros en materia de crecimiento económico y control de la inflación, así como avances en el programa de reformas estructurales, en particular en las áreas de pensiones en el sector público, tributación y educación. Igualmente, se indica que se constató el cumplimiento de la meta previamente acordada para el déficit consolidado del sector público, pero que el déficit del gobierno central fue mayor al esperado. Adicionalmente, se hace constar que las metas de reservas internacionales y los activos internos netos del Banco Central no fueron alcanzadas.

Para concluir, la Misión indica que actualizó las proyecciones para 2012 y recomienda continuar mejorando los mecanismos de control de la liquidez y el marco operativo de la política monetaria; continuar el proceso de consolidación fiscal manteniendo el control del gasto público y mejorar la gestión y ejecución del presupuesto y la adopción de las reformas estructurales aprobadas.

Lo preocupante de esta situación es que nos encontramos a las puertas de negociar un nuevo acuerdo con el FMI, que evidentemente se necesita para poder transitar por los dos años de presiones políticas que se avecinan y que invariablemente terminan en mayor gasto corriente.

Aunque el déficit del gobierno central se ha venido reduciendo en estos dos últimos años, todavía alcanza niveles que no son sostenibles para el país y se necesita mucha disciplina y austeridad para lograr un control del gasto.

Esta tarea no es fácil, porque un gran componente del gasto corriente del gobierno es rígido, como ser los sueldos y salarios, las transferencias que por ley hay que hacer a las alcaldías, Universidad y otras instituciones. Para complicar más la situación, ahora se tiene una fuerte presión de los subsidios -energía, transporte urbano, taxistas, combustible- y el bono 10 mil, los cuales son financiados con fondos nacionales y con endeudamiento externo. Solo en el 2011 se gastaron más de dos mil quinientos millones de lempiras y para el 2012 se presupuestó una suma igual.

Lo cierto es que el gobierno del presidente Lobo tiene el enorme reto de racionalizar el déficit y fortalecer la inversión, que es importante para el futuro del país. Esperemos que los cambios en el gabinete incorporen a personas serias y responsables, que no traten de hacer política con los recursos públicos. De lo contrario, los goles del gobierno se pueden convertir en autogoles. La próxima semana comentaré el resto del comunicado.

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