Opinión

Educación inclusiva

Ya es de todos conocidos la aprobación de la ley fundamental de educación, y también hay pujanza por una nueva ley de educación superior. Pienso que todo lo convenido es retórica cuando no se manifiesta en una “educación inclusiva”.

De la mano de alumnos de la UPNFM (por encargo de CECC-SICA), en la maestría de formación de formadores de docentes para educación básica, en el módulo de educación inclusiva y atención a la diversidad, del 9 al 17 de enero de 2012, me di a la tarea de ordenar varios enfoques de educación inclusiva. Observo que los decisores andan un poco apresurados (alejados del concepto); en consecuencia, quiero cooperar e incidir en la adopción de un enfoque y acciones de educación inclusiva. Está demás decir que propugno por el derecho humano a la educación superior como un bien público.

Tomemos como primera referencia a Xavier Gorostiaga con el enfoque de “educación y desarrollo”. Gorostiaga, habiendo sido rector de la Universidad Centroamericana (UCA) y presidente de la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús de América Latina (AUSJAL), denuncia tres procesos de exclusión que deben ser preocupación de una educación superior incluyente. Primero, la exclusión globalizante. Para Gorostiaga la globalización es excluyente, injusta, ingobernable y dual. En lo educativo, la misma divide a los seres humanos en infoincluidos versus infoexcluidos, en info-ricos e infopobres. Segundo, la exclusión económica, que también se traduce en un apartheid tecnológico-educativo. Tercero, la exclusión social e inseguridad ciudadana, la nueva ola de atomización urbana de los pobres, el desamparo y la sobrevivencia. Como respuesta, se requiere una intervención inclusiva: descubrir el eslabón perdido entre educación y desarrollo. También, una geocultura gloncal (el óptimo entre lo global, nacional y local) y la ecología cognoscitiva. Gorostiaga repasa la geopolítica, también la geoeconomía, y recomienda para Centroamérica una etapa superior de solución de los problemas trazada por la geocultura.

Hablemos de “educación y sociedad”. Recurramos al gurú Carlos Tünnerman Bernheim (exministro de educación y exrector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN, exfuncionario del Csuca, Unesco, Club de roma y otros). Empata con la percepción de Gorostiaga sobre la globalización excluyente, identificando a los infoglobalizantes y los infoglobalizados. La exclusión económica la circunscribe al empleo: la preocupación es el empleo versus empleabilidad. Concluye que la sociedad tiene muchas manifestaciones de exclusión: a.- la exclusión y la discriminación con pretextos étnicos, culturales o ideológicos; b.- la miseria urbana y la decadencia de las zonas rurales; c.- las emigraciones masivas; d.- el despilfarro de los recursos del planeta y el deterioro del medio ambiente; e.- nuevas pandemias; f.- la guerra y la violación de los derechos humanos. ¿Qué hacer? Tünnerman entiende la relación entre educación y desarrollo como un asunto de balance entre la calidad educativa y el compromiso social. Lo principal para Tünnerman es potenciar el tránsito societario del conocimiento que va: de la jerarquía a las redes; información a través de canales múltiples e informales; de la obediencia a la toma de iniciativa; y de la lógica simple a la lógica compleja.

Para la Fundación Carolina (Centro de Estudios para América Latina y la Cooperación Internacional, CeALCI) la clave es la relación entre “educación y políticas públicas”. Los factores que generan desigualdad son los siguientes: condición de pobreza, dispersión geográfica, y exclusión socio-económica. Según los mentores de CeALCI, una intervención apropiada en educación inclusiva no está en la geocultura, ni en el tránsito societario, sino en la definición de políticas públicas educativas: promover el derecho a la inclusión educativa y social de todos. Este grupo plantea que no basta con la inclusión educativa para escalar en el sistema social, y ello se explica porque la exclusión social y económica esteriliza las posibles oportunidades que se abren desde el campo educativo.

Veamos la “educación liberadora” de Paulo Freire. Cifrado en la lucha de clases, para Freire la exclusión se manifiesta de la siguiente forma: la clase dominante oprime a los oprimidos a través de una educación política intencionada. Existe la falsa caridad o la falsa generosidad. El intelectualismo es alienante. A los hombres –sin conciencia- se les trata como asistencializados. La intervención inclusiva de Freire nos dicta que la educación es práctica de libertad: para liberarse a sí mismo y liberar a los opresores es necesario perder el miedo a la libertad. Deben formarse cuerpos conscientes: conciencia intencionada al mundo. Deben despertarse los seres inauténticos (que alojan a su propio opresor). Freire apela a la radicalización por encima de la sectarización (la primera es revolucionaria y la segunda reaccionaria).

Un quinto y último enfoque de educación inclusiva -a mencionar- son las “comunidades de aprendizajes”. Liderado por Gabriel Camara (mexicano) se conformó el grupo de estudio Convivencia Educativa, teniendo prácticas de su modelo en: escuelas indígenas, telesecundarias incompletas, aulas multigrado, centros de educación de adultos, y escuelas normales. Para este grupo el problema radica en: la inseguridad profesional del maestro (las deficiencias del maestro) y la imposibilidad práctica de responder al interés particular de cada estudiante.

Tiene sus variantes con relación a los otros enfoques; por ejemplo, diferente al enfoque de políticas públicas, consideran que aún en circunstancias precarias se pueden alcanzar los objetivos educativos. Ante lo societario, plantean una atención personalizada para evitar rezagos. La influencia de la educación liberadora se aborda como la revolución de una persona. No ubican el eslabón perdido a nivel de nación; su radio de interés es lo comunitario. Las respuestas vendrían de un contrato educativo (entre el que sabe y el que quiere aprender); también de la comunidad de aprendizaje; la convivencia educativa; la ética y la verdad.

Particularmente, entiendo todo lo anterior como que no basta con una ley para encontrar el rumbo de la riqueza de la nación ni para resolver las deficiencias estructurales de la educación. Si lo descrito lo ponemos en fórmula, la combinación de insumos para el desarrollo educativo sería la siguiente: a.- encontrar el eslabón perdido entre educación y desarrollo; b.- asimilar las exigencias de la sociedad del conocimiento; c.- aprobar un marco de políticas públicas para la equidad educativa; d.- implementar un modelo de educación inclusiva desde la geocultura y la síntesis cultural; e.- promover las comunidades de aprendizaje; f.- resaltar los asuntos académicos, la congruencia curricular, la comprensión didáctica y la instrucción pedagógica. Llamemos a esto la “compleja solución de la educación”.

De las soluciones anteriores, solo una le corresponde directamente a los legisladores: “aprobar un marco de políticas públicas para la equidad educativa”; los demás aspectos son co-responsabilidad de todos los ciudadanos hondureños. Algo que no se puede obviar es la necesidad de una educación inclusiva (todos los diagnósticos conducen a justificar los cambios del sistema educativo en este punto de partida y de llegada).

Al final, las leyes deben proceder si y solamente si son inclusivas.


Pero, ¿qué es educación inclusiva? Para aclaración, no es lo mismo inclusión educativa que educación inclusiva. Inclusión educativa es un asunto de cobertura educativa (dar acceso o integrar). Es diferente integración de inclusión. Por lo contrario, la educación inclusiva procura hacer de la educación un medio por el cual se acceden a otros bienes: económicos, sociales, culturales, ambientales, políticos. Es un asunto de equidad, pertinencia y calidad educativa. Se debe integrar, verificando la inclusión misma, los procesos educativos y los resultados.

Otras definiciones de educación inclusiva: educación inclusiva es una educación permanente en la nueva era civilizatoria, la sociedad del conocimiento, sociedad de la información y sociedad del aprendizaje. Dice Carlos Tünnermann que “el aprendizaje será la materia prima estratégica para el desarrollo de las naciones”. Es una educación continua, que obliga a refundar, reencantar, y a una ruptura epistemológica.

Dice Xavier Gorostiaga que se debe “reinventar la construcción de un conocimiento personalizado y solidario”. Para la Fundación Carolina, educación inclusiva es una educación para la calidad de vida como multiplicador de activos sociales, eje del desarrollo y mecanismo de participación democrática. La educación inclusiva cuestiona a la educación narrativa, discursiva, disertadora, y asume la noción de educación liberadora – problematizadora de Paulo Freire. Es una educación intencionada: educación para todos.

Asumiendo que los legisladores cumplirán su rol: la defensa de la educación superior como un bien público (y que esto no se enredará con promesas de campaña política e intereses económicos); a los académicos responsables nos quedan cosas por hacer: ensanchar nuestro perfil profesional y ciudadano. El país necesita profesionales formadores de otros. Con capacidad de abstracción, pensamiento sistémico, investigación experimental y colaboración. Los educadores son diseñadores de métodos y ambientes de aprendizajes. Educadores tomadores de decisiones. Expuestos al aprendizaje independiente y multiplicación de la acción docente. Son personas conscientes y ciudadanos responsables.

Habiendo seleccionado el educador una profesión tan digna, debe abandonar las arrogancias epistemológicas y adoptar una relación tutora horizontal y una relación tutora de co-aprendizajes. Gabriel Camara y Paulo Freire me ayudan a cerrar con los siguientes llamados de atención: “En el fondo es cuestión de dignidad, de presentarse ante el estudiante sin investiduras que cubren ignorancias y ofrecerse para ayudarlo a aprender en verdad”. “El maestro que pretende enseñar lo que no sabe y se escuda en formalidades externas, no puede ser modelo de proceder ético para sus estudiantes”.

“Ya nadie educa a nadie: los sujetos se replantean las palabras para expresar su propia palabra y asumirla como condición humana”. En fin, las leyes solo son un insumo de la compleja solución de la educación.