Mientras los expertos señalan la grave crisis económica y las consecuencias sociales que han dejado la pandemia y los huracanes Eta y Iota, los políticos siguen sin resolver sus diferencias, las que se profundizan por el lento proceso de escrutinio de los votos emitidos por la ciudadanía en las elecciones internas del pasado domingo.
La situación, tal y cual se ha expuesto en este espacio reiteradamente, es dramática, ya que la crisis sanitaria y económica ha empeorado problemas como el desempleo y la pobreza, ha empujado a un retroceso sin precedentes al sistema educativo y ha dejado en evidencia los altos índices de corrupción y la opacidad de la administración pública en el manejo de los presupuestos, entre otros problemas.
Se estima que en 2020 al menos 600,000 personas pasaron a engrosar las filas de la pobreza, que ya afecta al 68.7%, lo que en números redondos significa que 6.3 de los poco más de nueve millones de hondureños tienen ingresos que no les alcanzan para cubrir sus necesidades básicas. Igualmente grave es que unos dos millones de niños y jóvenes han quedado excluidos del sistema educativo por muchas razones, pero principalmente porque sus padres no tienen empleos ni ingresos para acceder a las tecnologías que sirven hoy de plataformas para mantener activos los servicios.
Los retos para poner de pie nuevamente a la nación son monumentales y requerirán del trabajo e impulso que den todos los sectores productivos, sociales y políticos, así como el liderazgo de quienes ostenten los altos cargos de la administración pública.
Por eso es prudente hacer un llamado a la clase política para que busquen los consensos que el país demanda y al Consejo Nacional Electoral para que agilice los escrutinios en aras de la estabilidad política que demanda la nación para impulsar su recuperación, y que de cara a las elecciones generales de noviembre se dejen desde ya claras las reglas del juego de ese proceso para evitar situaciones similares a las que se están viviendo hoy en día, amenazando con alterar la paz social que tanto se requiere para trabajar en la recuperación económica y la atención de los problemas sociales que agobian a la patria.