Editorial

'Paz a esta casa”

Francisco escribió en su mensaje de fin de año que “la buena política está al servicio de la paz”.

“Dar la paz está en el centro de la misión de los discípulos de Cristo. Y este ofrecimiento está dirigido a todos los hombres y mujeres que esperan la paz en medio de las tragedias y la violencia de la historia humana”, escribió el sumo pontífice.

Agregó que la “casa” mencionada por Jesús es cada familia, cada comunidad, cada país, cada continente, con sus características propias y con su historia; es sobre todo cada persona, sin distinción ni discriminación. También es nuestra “casa común”: el planeta en el que Dios nos ha colocado para vivir y al que estamos llamados a cuidar con interés. Por tanto, este es también mi deseo al comienzo del nuevo año: “Paz a esta casa”.

El mensaje de Francisco es universal, es un mensaje claro, con palabras sencillas, fácil de entender, principalmente para aquellos líderes que hoy ostentan el poder. A ellos les ha llamado a hacer de la política el vehículo fundamental para edificar la ciudadanía y la actividad del hombre, y les ha advertido que si no viven la política “como un servicio a la comunidad humana, puede convertirse en un instrumento de opresión, marginación e incluso de destrucción”.

Este es seguramente un mensaje que debe calar en la mente y actitudes de quienes se llaman a sí mismos políticos y ejercen irresponsablemente esa función en América como en el mundo. “En efecto, la función y la responsabilidad política constituyen un desafío permanente para todos los que reciben el mandato de servir a su país, de proteger a cuantos viven en él y de trabajar a fin de crear las condiciones para un futuro digno y justo.

La política, si se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de la caridad”. “Tomar en serio la política en sus diversos niveles -local, regional, nacional y mundial- es afirmar el deber de cada persona, de toda persona, de conocer cuál es el contenido y el valor de la opción que se le presenta y según la cual se busca realizar colectivamente el bien de la ciudad, de la nación, de la humanidad”.

Así de claro lo ha planteado el sumo pontífice. Solo queda esperar que este mensaje cale en lo más profundo de la clase política hondureña y que este año reflexionen sobre el papel que juegan en la construcción de una Honduras democrática, inclusiva, de bienestar y oportunidades para todos.

Ojalá así sea.