Costa Rica ha recibido el galardón Earthshop en la categoría “Proteger y restaurar la Naturaleza”, premiando su programa Pago por Servicios Ambientales, que reconoce a propietarios de bosques por conservarlos sin destruirlos.
El Presidente Carlos Alvarado, en nombre de su pueblo, afirmó: “Continuaremos reconociendo la Naturaleza como nuestro activo más valioso, lo que hemos alcanzado en este pequeño país de Centro América puede ser alcanzado en cualquier lugar del mundo”.
En efecto, el ecoturismo le ha generado a la hermana nación centroamericana divisas por el orden de cuatro mil millones de dólares a lo largo de los años.
Su población ha tomado conciencia de que la protección y reforestación son claves para revertir el deterioro ambiental.
Honduras, en contraste, continúa aplicando un modelo extractivo, contaminante de aguas, suelos y atmósfera, talando masivamente árboles, su principal recurso natural, sin renovar sus cada vez más escasas forestas. Adicionalmente, se reprime a las y los ambientalistas y a las comunidades que denuncian tales políticas autodestructivas para la población, pero que generan ganancias a nacionales y extranjeros beneficiados con ese despojo irracional de árboles y minerales, en un suicidio colectivo.
El gran desafío mundial es cómo mitigar el cambio climático.
La próxima década es decisiva, favorable o desfavorablemente, para emprender, concertadamente, estrategias ambientales que detengan el creciente calentamiento global, con repercusiones devastadoras para el planeta. El cónclave internacional que iniciará en Escocia mañana 31 de octubre debe ser el punto de partida para la acción, dejando atrás las meras declaraciones de buenas intenciones que no se aplican o se aplican parcialmente.
El Presidente Carlos Alvarado, en nombre de su pueblo, afirmó: “Continuaremos reconociendo la Naturaleza como nuestro activo más valioso, lo que hemos alcanzado en este pequeño país de Centro América puede ser alcanzado en cualquier lugar del mundo”.
En efecto, el ecoturismo le ha generado a la hermana nación centroamericana divisas por el orden de cuatro mil millones de dólares a lo largo de los años.
Su población ha tomado conciencia de que la protección y reforestación son claves para revertir el deterioro ambiental.
Honduras, en contraste, continúa aplicando un modelo extractivo, contaminante de aguas, suelos y atmósfera, talando masivamente árboles, su principal recurso natural, sin renovar sus cada vez más escasas forestas. Adicionalmente, se reprime a las y los ambientalistas y a las comunidades que denuncian tales políticas autodestructivas para la población, pero que generan ganancias a nacionales y extranjeros beneficiados con ese despojo irracional de árboles y minerales, en un suicidio colectivo.
El gran desafío mundial es cómo mitigar el cambio climático.
La próxima década es decisiva, favorable o desfavorablemente, para emprender, concertadamente, estrategias ambientales que detengan el creciente calentamiento global, con repercusiones devastadoras para el planeta. El cónclave internacional que iniciará en Escocia mañana 31 de octubre debe ser el punto de partida para la acción, dejando atrás las meras declaraciones de buenas intenciones que no se aplican o se aplican parcialmente.