La municipalidad capitalina ha comenzado a ordenar y a retirar el exceso de cables en los postes del tendido eléctrico, que no solo representan un peligro y afean la ciudad, sino que son una de las mayores manifestaciones de contaminación visual.
Empresas de Internet, telefónicas y de televisión por cable han saturado el espacio aéreo con miles de kilómetros de cableado, del que han sido retiradas 37 de las 54 toneladas que se espera remover al finalizar el trimestre.
Desde 2014, cuando el desprendimiento de unos cables provocó la muerte de una persona, se planteó ordenar las extensas marañas que opacan y deslucen zonas tan emblemáticas como el casco histórico de la capital, pero al final poco o nada se hizo.
Ciertamente, la electricidad y las comunicaciones son imprescindibles hoy en día para mejorar la calidad de vida de la población e impulsar el desarrollo económico; sin embargo, deben buscarse alternativas que armonicen con el ambiente, que no desentonen con la estética y arquitectura de la capital, y que no sean una amenaza latente. Y es que aun cuando la capacidad máxima de un poste es de 700 libras, el peso que soportan suele ser mayor.
En ese sentido, la histórica ciudad de Comayagua es un caso ejemplar, ya que hace unos cinco años sus autoridades impulsaron un proyecto para soterrar los cables del tendido eléctrico a lo largo de varias cuadras, potenciando más la belleza de su arquitectura colonial que es de enorme atractivo turístico.
Hay que decir también que al poner las redes eléctricas bajo tierra se reducen los costos de mantenimiento preventivo, así como el riesgo de accidentes viales, por electrocutamiento o caída de árboles a causa del viento o la lluvia.
Se trata de un proyecto necesario, cuyo importe debe recaer, sobre todo, en las empresas, y que dará realce a la ciudad, aumentando además el valor de los bienes públicos y privados.
Esperamos que tal empresa esté en la agenda de las autoridades locales, cuya destacada gestión les augura una legal reelección, y que, en el mediano o largo plazo, veamos a Tegucigalpa y Comayagüela libres de la mayor parte del cableado que tanto las empaña.