Editorial

Fuerza trinacional antipandillas

El acuerdo suscrito entre los fiscales generales de Honduras, El Salvador y Guatemala para realizar una lucha conjunta contra las pandillas es una iniciativa muy válida entre los países centroamericanos más azotados por ese flagelo. Se trata de unir esfuerzos, recursos y estrategias contra un enemigo común que tiene en jaque a estas tres naciones que componen una de las regiones sin guerra más violentas del mundo. Es también un paso lógico ante el crimen transnacional, cuyo combate requiere trabajar en bloque.

En los últimos años, el Triángulo Norte ha registrado la emigración de casi el 9% de su población, en parte debido a la violencia generada por las pandillas.

Según datos oficiales, en 2015 la cantidad de homicidios en los tres países fue de 17,422, superando el 2014 con 1,695 casos. Y en cuanto al impacto económico que genera la violencia, solo Honduras destina más de 7,000 millones de dólares en su combate, ubicándose como el primer país de Latinoamérica con mayor costo, según el Instituto para la Economía y la Paz (IEP). Y es el sexto a nivel mundial entre los países con más impacto en el PIB por la violencia. No es de extrañar entonces que haya sido el presidente Juan Orlando Hernández el propulsor de una iniciativa regional antipandillas.

Las pandillas son sinónimo de muerte, secuestro, trata de personas, tráfico de drogas y armas, y por supuesto de extorsión, pero también se han refinado con el tiempo. Invierten en bienes raíces, hospitales y empresas de transporte; se han infiltrado en escuelas, la Policía y la política; tienen sus propios abogados, doctores y contadores; crean hasta ONG y sus cabecillas viven en zonas exclusivas. Toda una metamorfosis que las vuelve aún más peligrosas. Por eso genera confianza que los tres estados se unan contra este terrible azote para compartir información y tomar medidas conjuntas. Esperemos que haya voluntad política para ejecutar las acciones que sean necesarias, sin olvidar que se debe abordar también las causas que propiciaron el surgimiento de este ejército de criminales para quienes la vida no vale nada y cuyo impacto en la sociedad es devastador.