Editorial

Frenar la alta tasa de letalidad

El Covid-19 está matando a los hondureños y hondureñas.

Lo que hasta hace un par de semanas parecía lejano, nos está golpeando con fuerza.

Los servicios de salud están rebasados y las cifras así lo demuestran, ya son más de 10 las personas que han fallecido en el país a causa de la enfermedad, lo que nos coloca en los primeros lugares de la lista de los países del continente con las tasas más alta de letalidad por Covid-19.

Es una realidad que parte el alma hasta del más insensato, las víctimas son ciudadanos de todas las edades, no solo de viejitos como se dijo en algún momento.

Los médicos lo advirtieron, Honduras no estaba para enfrentar esta pandemia y demandaron que se adoptaran las medidas necesarias para el combate de la pandemia, pero todavía hoy, cuando las unidades de cuidados intensivos de los hospitales están ocupadas casi en su totalidad y los contagiados aumentan exponencialmente, el personal sanitario sigue clamando por equipo médico y de bioseguridad.

El gobierno -que dice haber comprado ese material- debe proceder a entregarlo a quienes lo necesitan, no hay tiempo que perder, es la vida de miles de ciudadanos la que está en juego.

Y es por eso que se requiere que todas las fuerzas de la sociedad asuman la responsabilidad que les compete, porque es la única manera de frenar los altos índices de contagio y muerte.

Es imperante que los ciudadanos comprendan la magnitud de la crisis y entiendan de una vez por todas que la única medida preventiva es quedarse en casa y que si no lo hace se puede contagiar y morir.

Sabemos que no es una tarea fácil, pero es lo que se tiene que hacer.

Lo que está sucediendo en Nueva York, en España e Italia, donde los muertos son llevados uno sobre otros en carros militares a los cementerios, es un ejemplo de lo que puede suceder en Honduras en los próximos días, pero eso lo podemos evitar quedándonos en casa.