Editorial

Cobertura eléctrica en la capital

En su edición del miércoles 6 de julio, EL HERALDO publicó que más del 20 por ciento de los habitantes de la capital no tienen servicio de electricidad, con base en un informe presentado por autoridades de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).

La carencia del suministro afecta a los habitantes de casi cuatro mil viviendas en 10 barrios, 22 colonias y 33 caseríos del casco urbano, una muestra del subdesarrollo en que vivimos en pleno siglo XXI.

Y es que casi tan grave como la ausencia de agua es la falta de electricidad, que impacta directamente en la calidad de vida.

Sin energía eléctrica, se limita el acceso de la población a la salud, educación y tecnología, entre otros. Y empeora la inseguridad.

La falta del servicio energético es reflejo de la improvisación, la falta de planificación y de seguimiento a los proyectos, en una ciudad de acelerado crecimiento demográfico producto de las migraciones del campo.

La crisis de la estatal eléctrica, generada por los mismos trabajadores y por lo contratos leoninos aprobados por funcionarios con tendencias antipatriotas, ha venido a impactar en la cobertura del servicio. Y ha provocado que muchos proyectos de electrificación no se hayan llevado a cabo debido a la falta de soporte financiero.

En la actualidad, la ENEE está sometida a una reestructuración de sus sistemas de generación, distribución y transmisión, que pasarán a manos del sector privado a través de fideicomisos, de acuerdo a la Ley General de la Industria Eléctrica de Honduras, aprobada en 2014 cuando el actual Presidente era el titular del Congreso Nacional.

Esperemos que estos procesos sean conducidos de manera transparente, sin las viejas prácticas amañadas del pasado que llevaron a la ENEE a una situación calamitosa, con un servicio deficiente y pérdidas económicas millonarias.

Y confiemos que esos cambios, que tienen como prioridad extender la cobertura y mejorar el servicio a la población, den los resultados esperados, para que todos los hondureños dispongan de un elemento que es básico para el desarrollo.