En medio de la pandemia que ataca despiadadamente a las y los hondureños y las denuncias de corrupción alrededor del manejo de los presupuestos destinados para la atención de la emergencia, la Corte Suprema de Justicia ha sorprendido hasta a los más desinteresados en el acontecer nacional, con la decisión de sobreseer definitivamente a 22 de los acusados en el denominado caso Pandora, que fue uno de los casos emblemáticos promovidos por la desaparecida Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih).
Cómo si no fuera suficiente con los problemas de salud que afectan al pueblo que debe lidiar con un deficiente sistema sanitario que no tiene la capacidad de atender sus demandas o con la falta de un empleo o un ingreso digno para llevar alimentos a su mesa y el clamor generalizado de poner punto final a la corrupción y la impunidad, los magistrados de la Corte de Apelaciones Natural, Jorge Alberto Zelaya, Edwin Ortez Cruz y María Fernanda Castro (que se había excusado de conocer el caso, misma que no fue aceptada), tomaron la polémica decisión que, más está decir, ha caído -a una sociedad ávida de justicia-, como un balde de agua fría.
Incluso, en su cuenta privada de Twitter, el propio fiscal de la República, Óscar Chinchilla, calificó de “inaceptable” el sobreseimiento de los implicados en el caso Pandora y anunció un recurso de amparo a la misma “hasta que prevalezca la legalidad”. “Honduras tiene hambre de sed y justicia”, apuntó. Los imputados están acusados de drenar a través de fundaciones privadas más de 282 millones de lempiras de la Secretaría de Agricultura y Ganadería y la Secretaría de Finanzas para el pago de campañas políticas de los partidos Nacional y Liberal.
Ahora queda esperar que el Ministerio Público, que se suponía tenía en sus manos pruebas contundentes contra los imputados, dé los pasos correctos para revertir esta decisión judicial y se pueda al final del proceso castigar el delito cometido por el manejo de los 282 millones y a quienes históricamente han dilapidado los presupuestos de uno de los pueblos más pobres de América.