Toda ayuda que contribuya al alivio del alto desempleo y sub-empleo prevaleciente en estos países merece el debido reconocimiento público; empero, no debe ignorarse otros factores, igualmente urgentes, tales como la violencia e inseguridad de las personas y sus bienes, cambio climático, falta de oportunidades, concentración de la riqueza en pocas manos, corrupción, narcotráfico, fragilidad institucional, que simultáneamente, generan un ambiente de incertidumbre y desesperación que obliga a miles de mexicanos, centroaméricanos y antillanos al éxodo masivo hacia países del Hemisferio Norte, principalmente los Estados Unidos de América.
Si no se atienden factores estructurales, arraigados y consolidados, con tendencia hacia su agravamiento, los resultados serán meros paliativos que no abordan y excluyen a males sociales sistémicos.
En esta página editorial hemos abordado frecuentemente las condiciones de índole diversa coadyuvantes a la migración irregular hacia la Unión Americana, en búsqueda de una quimera que frecuentemente desemboca en pesadilla.
Así, este siete de octubre editorializamos al respecto, para concluir: 'Para evitar que vuelvan a intentar la travesia, el gobierno debe urgentemente implementar las políticas que lleven a la reducción de las causas que orillan a los ciudadanos a la migración ilegal'.
El esfuerzo coordinado de Washington, nuestra empresa privada y sector estatal puede y debe contribuir a erradicar o cuando menos al alivio de los factores causantes de esta dramática problemática que afecta a miles de niños y adultos a abandonar su patria, en el proceso arriesgando su integridad física, sin garantía que su periplo culmine exitosamente.