Opinión

Dramatizando el abandono

A pesar de haber transcurrido dos décadas desde que la Corte Internacional de Justicia falló a favor de Honduras en la centenaria disputa fronteriza con El Salvador, los exbolsones continúan en aislamiento del resto de la nación, marginados del relativo desarrollo humano y económico que prioriza al corredor central, lo que hace que sus pobladores se vinculen mucho más con la vecina República que con sus compatriotas de tierra adentro.

Esa situación de exclusión es la que ha provocado que un grupo de campesinos de Nahuaterique hayan decidido trasladarse a la capital para iniciar una huelga de hambre indefinida en los bajos del palacio legislativo, a fin de dramatizar -de forma radical- la penosa condición en que transcurren sus vidas, ayunos de asistencia sanitaria, educativa y técnica que les permita mejorar la precariedad en la que subsisten.

Esta realidad es válida tanto para la zona suroccidental de Honduras, la más pobre, económicamente hablando, como para la nororiental, fronteriza con Nicaragua, cuyos gobiernos pretendieron disputar la soberanía nacional sobre esa vasta zona.

Los pobladores de Nahuaterique esperan que la creación del municipio contribuirá a que tanto las autoridades centrales como la Asociación de Municipios finalmente otorguen prioridad al desarrollo equilibrado de estos territorios, vía ordenamiento territorial, construcción de infraestructura, reforestación, centros de salud, escuelas y colegios.

Gracias a estos hondureños, cuyo amor y defensa de sus tierras se transmite de generación en generación, es que ha sido posible contener las pretensiones expansionistas salvadoreñas, y ese hecho debe ser enfatizado ya que el sentimiento de hondureñidad e identidad debe ser especialmente fortalecido entre su niñez y juventud.

Es de esperar que la decisión del Poder Ejecutivo de emitir un decreto contentivo de disposiciones pro desarrollo de esta región sea puesto en práctica a la brevedad y que la comisión interministerial que implementará esta legislación inicie sus actividades de inmediato.

Es lo menos que merecen estos sufridos y marginados hombres y mujeres, pertenecientes muchos de ellos a la etnia lenca, vanguardia de la soberanía patria, primera línea de defensa del territorio nacional, ubicados en un punto geoestratégico vital para nuestros intereses.

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