Columnistas

Vos recordarás por nosotros

Hace varios años ya, un querido mentor me recomendó cultivar la crónica como género periodístico, por su valor informativo e histórico. “Cuando no estemos acá, Miguel, quiénes escudriñan las circunstancias y realidades de nuestro tiempo -presente vivo para nosotros, pasado yaciente para ellos- acudirán a los libros de historia, pero también al periodismo de opinión. Recuerde: usted no solo escribe para el hoy, escribe para el futuro”. Esa sentencia fue reveladora y desde entonces guía nuestra escurridiza inspiración de cada semana.

La crónica permite narrar los hechos, describirlos con detalles enmarcados por paisajes, en los que participan personajes de primer y segundo orden, así como otros protagonistas, que dialogan o no entre sí, todo ante los ojos del cronista que los comenta, interpreta, valora. Lo anterior permite al lector informarse, formarse, entretenerse, formarse su propio juicio de lo que ese testigo privilegiado de los acontecimientos le está compartiendo generoso.

Luis Lezama Bárcenas (1995- ), joven escritor y periodista hondureño, conocido por su laureado talento literario en la rama de ficción, ha presentado recientemente una compilación de algunas de sus crónicas y notas periodísticas (“Seres imaginados”), gracias a los oficios de la Editorial Efímera, el Festival Internacional de Poesía Los Confines y la Fundación Copante, y el auspicio del Centro Cultura de España en Tegucigalpa (CCET). Tal como lo hicieran Díaz del Castillo, el Inca Garcilaso, Martí, Darío, más recientemente Capote, García Márquez, Pérez Reverte, y, entre nosotros, Enrique Gómez, Alejandro Castro hijo, Ventura Ramos, Carlota Falck, María Trinidad del Cid, Orlando Pineda, Pedro Escoto López, Corina Falope, Juan Ramón Ardón, por citar unos cuantos, Lezama Bárcenas rescata con su pluma experiencias propias y ajenas, para recordarnos que “la memoria es lo más cercano al milagro más grande que en conjunto o por separado podemos realizar, es la vida después de la muerte. O acaso mejor: es la vida, para que nunca vuelva la muerte” (Memoria).

En dieciséis piezas, cuidadosamente hilvanadas, Lezama Bárcenas nos comparte íntimas confidencias sacudidas de las robustas ramas de su árbol genealógico, al lado de hallazgos sobre personajes insignes (y otros menos) de nuestra historia e intercambios con hombres y mujeres sencillas que se transforman en modernos héroes y heroínas, por su sensibilidad, legado y ética personales. La espera interminable en un aeropuerto en tiempos de pandemia junto a viajes en el tiempo para conocer el orgullo de su estirpe y el de otra familia -la de una “Dama de hierro” garífuna (Ana María Moreira Miranda), con pedestal y descendencia de madera preciosa (fulanzu wendeti)-, los testimonia Lezama Bárcenas, con versatilidad y consistencia, para orgullo de los suyos y sus mentores -Julio César Anariba (QEPD) y Liliana Heker.

Sí, vos recordarás por nosotros, Luis: para condenar y no repetir nuestro pasado. Con sencillez y firmeza.