Una vez más, en Honduras la democracia está en peligro, la estabilidad y la paz en juego. Es lamentable que el proceso electoral haya sido afectado por posturas extremas de la dirigencia opositora, influenciada quizás por factores externos interesados en desestabilizar el país y la región.
El proceso electoral que concluyó el pasado 26 de noviembre ha sido complejo, y ha tenido irregularidades, tal como lo ha reconocido la mayoría de los observadores internacionales.
No ha sido fácil para el Tribunal Supremo Electoral finalizar el conteo de las actas en su totalidad, dada la adversidad y los ataques provenientes de un sector de la oposición.
El ente electoral no ha contado con el apoyo del Partido Alianza y de su candidato Salvador Nasralla y del jefe de su campaña “Mel” Zelaya quienes desconocen los resultados, y además se han negado a participar en la revisión final de las actas y en la mejor conclusión del proceso.
La falta de acuerdo entre las partes para solventar la crisis ha generado una violencia que perjudica los intereses de los hondureños. La injerencia extranjera, especialmente del régimen de Nicolás Maduro en este proceso, antes, durante y después de conocerse los resultados, es inaceptable para Honduras y para la región.
Ella solo ha alimentado la violencia y la pérdida de vidas y daños materiales que han generado zozobra entre la mayoría de los hondureños, deseosos de superar la crisis de la mejor manera.
Es el momento de recapacitar, y por eso nos unimos al llamado de muchos, de la Unión Europea, de la OEA, de los Estados Unidos y de Gobiernos amigos, que llaman a la ponderación y a la reflexión, y que han sugerido medidas para que se verifiquen los resultados finales de una manera transparente, para superar la crisis y detener la ola de violencia que detiene al país.
La mejor forma de que Honduras llegue a la paz y la estabilidad interna es la verificación creíble de las actas, para confirmar los resultados y el reconocimiento en el plano interno e internacional lo antes posible, para que pueda Honduras continuar el proceso de crecimiento y de desarrollo económico y social que ha mostrado signos alentadores los últimos años.