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Trump ataca de nuevo a los migrantes

El historial del presidente estadunidense con el tema migratorio no es nuevo, su discurso desde que era candidato no daba espacios a la duda, su línea de acción fue siempre la de cerrar espacios a los millones de migrantes que ya residían en aquella nación.

El sentimiento antiinmigrante de Trump tiene raíces diversas, van desde razones económicas hasta consideraciones religiosas. Empezando su administración, una de las primeras manifestaciones que tuvo fue la firma del veto en contra de la entrada de musulmanes al país, una decisión que abarcaba a países como Irak, Siria, Irán y otros.

Ninguna razón le es ajena al señor Trump para vertir expresiones xenofóbicas en contra de los migrantes, cuando todavía era candidato a la Presidencia se refirió a la migración mexicana en términos muy despectivos (generalmente los estadunidenses al hacer referencia a México lo hacen incluyendo a otras sociedades como las nuestras en Centroamérica), “…México nos manda gente, no nos manda a los mejores. Nos manda gente con un montón de problemas, que nos traen drogas, crimen, violadores”.

En una muestra de rechazo a formas de expresión cultural diversa e ignorando que, según el último censo, en Estados Unidos hay unos 60 millones de población hispana, señaló que en su país se habla el inglés y no español, con franca referencia a ese grueso de la poblacional cuya lengua materna es el español, lo que ha sido considerado también como un desconocimiento de que la sociedad estadunidense es una sociedad cosmopolita donde su grandeza deriva precisamente de esa mezcla de culturas universales que le han dado su condición de ser una sociedad abierta.

Pero su obsesión, casi enfermiza en Trump, sigue siendo el tema de la construcción del muro que divide la frontera entre México y Estados Unidos.

Precisamente en una reunión que él mismo convocó para presionar a senadores republicanos y demócratas a llegar a un acuerdo para la construcción del muro es que hizo la declaración más desafortunada e insultante, ya no solo contra los migrantes, sino contra las naciones pobres que por su condición social y económica, muchos de sus ciudadanos deciden migrar fuera de su país.

En una expresión que ha recibido el repudio mundial, recogida por los principales periódicos de esa nación, preguntó a los senadores invitados “Por qué tenemos a toda esa gente de países (que son un) agujero de mierda viviendo aquí. Se refería a países como El Salvador, Haití, Nicaragua y Sudán, naciones para las cuales los senadores estaban pidiendo visados después que se les ha retirado el programa de Estatus de Protección Temporal (TPS).

Con lo actuado por el presidente Trump en el tema de los migrantes y de otros de política exterior, hace pensar que los Estados Unidos, potencia surgida a finales del siglo XIX y fortalecida después de la Segunda Guerra Mundial, está perdiendo espacios y credibilidad en el mundo, lo cual fortalece la necesidad de un nuevo orden mundial.