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Tras los pasos de Humboldt

Animales, plantas, montañas y ríos recibieron su nombre. En Alemania, Estados Unidos, México y Venezuela, ciudades, escuelas, calles y plazas llevan su nombre. Aun así, hoy en día el extenso legado del científico y explorador alemán ha quedado algo olvidado. Sin embargo, dos siglos después, todavía podemos sacar conocimiento e inspiración de su obra.

Alexander von Humboldt nació en Berlín en 1769, entonces la capital del Reino de Prusia, ahora la República Federal de Alemania. Tras la muerte de su padre, su educación fue apoyada por su madre, una mujer culta de buena familia.

Su hermano Wilhelm más tarde se convirtió en un importante diplomático y funcionario, conocido por sus reformas educativas, pero Alejandro se sintió atraído por lugares lejanos. Después de recibir su generosa herencia, en España en 1799 se embarcó en un viaje de investigación a América, que duraría cinco años. Debido a su educación, su conocimiento del español y su estatus social, se le habían otorgado amplios poderes para viajar.

En Venezuela exploró el paisaje del río Orinoco y pasó meses caminando a través de la densa selva. Después de una breve estancia en Cuba, navegó de regreso a Colombia y avanzó hasta el actual Perú. En Ecuador escaló varias montañas y casi llega a la cima del volcán Chimborazo, que supera los 6,000 metros de altura. Luego continuó su viaje a México y Estados Unidos antes de regresar a Europa en 1804.

Dio forma al mundo de la ciencia e hizo importantes contribuciones al desarrollo de la física, la química, la medicina, la biología, la ingeniería y las matemáticas al procesar y publicar sus hallazgos.Una de las ideas centrales de Humboldt fue la inseparabilidad de las cosas: “Todo es interacción”, afirmó, poniendo sus observaciones en un contexto más amplio. La flora y la fauna existen no solo para los humanos, sino independientemente de los humanos como parte de un ecosistema más grande.

Humboldt también criticó el comercio de esclavos tras su estancia en la colonia de Cuba. En el contexto de su tiempo, él fue portador de ideas nuevas y revolucionarias.Humboldt vio conexiones que muchos de sus contemporáneos desconocían. Observó la correlación entre la latitud y las zonas climáticas, o entre la altitud y la cantidad de oxígeno en el aire, por nombrar solo dos ejemplos.

El legado de Humboldt incluye decenas de publicaciones y libros, su obra más conocida e influyente es “Cosmos”, cinco extensos volúmenes.Con su ojo para las conexiones y consideraciones desde el nivel micro hasta el macro, Humboldt sigue siendo relevante hasta el día de hoy.

Aunque todavía no preveía el calentamiento global por la emisión de gases de efecto invernadero (esto no se reconoció por primera vez hasta 1896), advirtió en su día contra la deforestación, la consiguiente escasez de agua y las influencias climáticas negativas. Por eso, se llama a Humboldt el “primer ecologista”.

Todos seguimos sus pasos en la vida cotidiana, la mayoría sin darnos cuenta. Especialmente en un país como Honduras, al igual que los otros países a los que viajó Humboldt, un lugar de impresionante belleza natural, es importante apreciar y preservar la flora y la fauna.

Las mujeres y los hombres, jóvenes y viejos, que están involucrados en Honduras con el propósito de trabajar en el balance entre los seres humanos y nuestro ambiente natural, de hecho todos aquellos que intentan tratar conscientemente con su entorno natural en la vida cotidiana, están siguiendo los pasos del excéntrico científico.