Tratar de establecer una cultura de la no violencia en sociedades altamente violentas, ideologizadas y polarizadas es una tarea que debemos iniciar; además de establecer una convivencia pacífica donde prevalezca la justicia, la solidaridad, el respeto y la dignidad de las personas, que a pesar de las diferencias prevalezca el buen trato y el respeto a la dignidad humana.
En las relaciones interpersonales siempre se presentan problemas; el problema es la forma en cómo se resuelven y la actitud que se toma es lo que hace una gran diferencia, porque la respuesta puede tomar dos caminos: la violenta o la no violenta.
La violencia es un comportamiento que se aprende, no nacemos violentos, es necesario por así decirlo desaprender los comportamientos violentos y mejorar la capacidad para resolver los conflictos estableciendo acciones para construir relaciones sociales y familiares armónicas. Las Naciones Unidas en la resolución 53/243 establece que el desarrollo de la cultura de paz está vinculado a “la posibilidad de que todas las personas a todos los niveles desarrollen aptitudes para el diálogo, la negociación, la formación de consensos y la solución pacífica de controversias”.
Como lo más difícil es saber cómo y dónde iniciar, pues creo yo que en la primera instancia socializadora de la sociedad, en la familia, desde donde se puede iniciar acciones de conversar y consensuar en vez de gritar y humillar (violencia psicológica), disciplina positiva en vez de castigos corporales (violencia física) y trabajando en equipo como forma de enseñanza pedagógica en vez de dominar y someter.
En las escuelas ya no se vale la enseñanza bancaria donde a través del golpe los niños debían aprender, estamos en la época de la tecnología, donde los niños y jóvenes tienen conocimientos avanzados sobre temas de su interés, los docentes tienen el reto de poder integrarles, además de construir conocimientos que les habiliten para la vida, es decir destrezas que les permita enfrentar los retos y desafíos que se les presentan en la vida familiar, estudiantil y laboral.
*Directora de Observatorios contra la Violencia de la UNAH