Columnistas

No es solo fútbol

Recientemente se consumó la eliminación de la Selección Nacional de Honduras de la Copa del Mundo de Qatar, que se realizará a finales de este año. Los expertos en fútbol dicen que ha sido la lucha por un boleto al mundial más desastrosa que le han visto al combinado hondureño. Y les creo. Además, yo no estoy en posición de opinar distinto. Pero no quiero hablar de las razones, teorías y mucho menos buscar culpables. Ya eso se hizo, se hace y se seguirá haciendo en los medios deportivos.

Lo que quiero analizar es un hecho que me pareció curioso. La tabla de posiciones de la eliminatoria en Concacaf quedó de la siguiente manera: Canadá, México, Estados Unidos (que clasificaron al torneo), Costa Rica (que peleará por el repechaje), Panamá (que peleó hasta el final), Jamaica, El Salvador y por último Honduras. Y no es exacto, pero esa escala no está lejos de parecerse a un ranking de riqueza, calidad de vida, PIB o nivel educativo. Con nosotros siempre a la cola, por supuesto.

En ocasiones anteriores, cuando Honduras ha clasificado al mundial no han tardado en salir publicaciones en tono irónico que dicen que “pobrecito Canadá que no fue al mundial, pero...” e inmediatamente enumeran todas las cualidades que tienen como país. Discurso con el que no estoy de acuerdo en absoluto.

Y no lo estoy, sobre todo porque el fútbol no es ya un deporte de pobres ni de países en vías de desarrollo. Es un deporte que se disfruta más en países desarrollados. Y lo viven con intensidad en esos sitios. Pienso en Alemania, Inglaterra o Francia. En el mundo moderno los éxitos deportivos son directamente proporcionales a más de algún factor de desarrollo.

Así que esas bochornosas presentaciones que realizó la Selección Nacional de Honduras en las últimas eliminatorias mundialistas, si bien no son en sí mismas una razón para afligirse o preocuparse (aunque sé que para algunas personas es algo inevitable), sí que son un síntoma del fracaso general del país en el que nos hemos convertido.

Peor aún, pensemos que gustándonos tanto el fútbol, siendo parte de nuestra cotidianidad, incluso así, vamos de fracaso en fracaso. Es que tal parece que no hacemos bien ni siquiera eso que nos gusta tanto.

El día en el que representativos nacionales de cualquier deporte o rama de la cultura tengan éxito masiva o sistemáticamente, estaré contento, no por el hecho en sí mismo o por el vano orgullo nacional, sino porque será un síntoma de que de alguna manera habremos dado un paso hacia adelante. No me valen los casos aislados, fortuitos o de deportistas formados fuera del país. Así que no es solo fútbol, es saber hacer bien las cosas; significa infraestructura, personas capaces tomando decisiones, historias individuales de éxito, fortaleza física y mental, producto de que podemos preparar deportistas integrales.

Entonces, el día que nos vaya bien en ese campo es posible que sea un indicador de que nos va aunque sea un poco mejor como país. Porque ya no valen solo las habilidades naturales, hay un proceso de por medio, y nosotros en medio de nuestro subdesarrollo no hemos sabido realizarlo. Nos hemos estancado.

Ya ve, amable lector, tal vez le he dado una razón más para gritar a todo pulmón un gol de Honduras. De verdad, espero que en la próxima nos vaya mejor.