A esas huellas se las conoce como indicios. Un buen lector suele ser un buen interpretador de la vida, porque, al fin y al cabo, las palabras son la abstracción y la puesta en código de la realidad. Así que los acontecimientos que se han dado en los últimos días respecto a la presidencia del Congreso Nacional son indicios del ambiente que se respirará en el Poder Legislativo en los próximos años: desacuerdo. A pesar de que el desacuerdo es natural en los parlamentos democráticos, y hasta cierto punto saludable, en este caso no me parece que sea así. Por lo menos no es lo que Honduras necesita en este momento.
Creo que los acuerdos a los que llegaron las fuerzas políticas de Salvador Nasralla y Xiomara Castro deben ser respetados. Y no solo para la elección del presidente del Congreso Nacional, sino para la manera de legislar, es decir, a favor del pueblo hondureño. Y creo que si no son capaces de mantener el acuerdo con una unidad política, es probable que ese gran acuerdo que se logró el 28 de noviembre de 2021 con el pueblo hondureño también se termine por irrespetar. Ya lo dice el libro de Lucas en su capítulo 16, versículo 10: “El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho; y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho”.
Hay temas que son de urgencia particular, y lo que cada votante espera es que se logren respetar las promesas para la población.
Seguramente no será una legislatura fácil, nunca lo ha sido, pero se espera que la oposición venga de los bandos opuestos y no de la misma alianza. Yo entendí que la alianza no solo era un mecanismo para llegar al poder, sino que era también una unión de fuerzas para vencer la corrupción y la mala gobernanza; y eso no se consiguió en noviembre tan solo con la victoria en las urnas, sino que se conseguirá con una correcta gestión en la legislación del país.
Tengo la esperanza de que la última experiencia de gobierno haya convertido a los hondureños en mejores lectores de la realidad, y que, por lo tanto, puedan identificar los indicios a tiempo y luego no se lleven sorpresas.
Sé que probablemente convivir con el poder no es fácil, pero es necesario un gran esfuerzo por la clase política hondureña para que se logren los objetivos comunes. Espero esta vez estar equivocado y que esta polémica que se ha desatado en los últimos días respecto a la presidencia del Congreso Nacional no sea una pequeña probada de lo que será el ambiente legislativo, y este, a su vez, reflejo de la realidad nacional.
Y bueno, yo aquí he hablado de consumidores de arte (lectores/espectadores), pero lo cierto es que de indicios también sabían mucho nuestros abuelos, que miraban el cielo y decían: “Hoy sí, ¡qué cielo más negro!, gran tormenta la que va a caer”. Y en efecto, la tormenta caía, y de vez en cuando se inundaba. Dichosos aquellos que los escuchaban y les creían.