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Las batallas de EE UU y China

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, dijo: “La asociación entre Estados Unidos y Europa es la piedra de toque y debe continuar siéndolo, para todo lo que esperamos lograr en el siglo XXI, como ocurrió en el siglo XX” (....) “El mundo está envuelto en una gran batalla ideológica entre la democracia y la autocracia” (...) “Debemos prepararnos juntos para una competencia estratégica a largo plazo con China”. En cambio, el presidente de China, Xi Jinping, le ha respondido: “Estados Unidos y Europa son el 10% de la población mundial y los miembros de la OTAN representan sólo el 12% de la población del mundo y no pueden seguir hablando en nombre del mundo”. “Las potencias deben abandonar los prejuicios ideológicos y embarcarse juntos en una coexistencia pacífica en busca del beneficio mutuo y la cooperación en beneficio de todos” (...) “Eliminar la brecha entre los países desarrollados y en vías de desarrollo para lograr conjuntamente el crecimiento y la prosperidad para todos” (....) “Hay que unirse para superar los desafíos mundiales y crear juntos un futuro mejor para la humanidad”. Estas palabras son una síntesis de las visiones de los mandatarios de las dos potencias que se disputan el control del poder mundial. Son el comienzo de otra larga y tediosa guerra de poderes imperiales por el dominio del mundo. La guerra comercial y las tensiones políticas que hubo con China durante el gobierno de Trump están lejos de abarcarse. La administración de Biden ha cambiado el estilo y los métodos, pero en el fondo la política de la Casa Blanca frente el ascenso imperial de China no ha cambiado y continúa esencialmente siendo la misma. El superávit comercial de China frente Estados Unidos, el control de la supremacía en las nuevas tecnologías y el comercio son tres aspectos centrales en las tensiones políticas entre las dos potencias. Los chinos con su desarrollo buscan inicialmente controlar más de un tercio del comercio global, el 70% de la población mundial y el 55% del PIB del mundo. Estados Unidos no cuenta con proyecto tan estratégico de esa envergadura para frenar en ascenso imperial de los chinos en el mundo