Columnistas

La felicidad como un derecho

En la lista de ocho situaciones que se deben cambiar urgentes para mejorar el país, los empresarios colocaron en séptima posición lo que debería estar primero: lo llaman “capital humano”; aunque ahí mismo reconocen que la gente es el objetivo principal de la estrategia; mejorar las condiciones de vida del hondureño, romper la espantosa desigualdad.

Los técnicos del Cohep no trabajaron solos en la propuesta —hubiera resultado otra cosa—, así que se apoyaron en el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UNAH, por eso tiene un interesante componente de sociología, esencial si se pretende salir de esta crisis ancestral; ningún hondureño vivo ha visto nunca prosperidad en nuestro país.

Lo importante es que reconocen lo apremiante de reducir la gigantesca distancia entre los que tienen casi todo y los que no tienen nada: esa intolerable inequidad, madre de la pobreza, la inconformidad, el desaliento, la desdicha y patrocinadora de la delincuencia.

Pero los empresarios están claros que el problema no se resolverá quitándole a los que tienen para darle a los que no —ni se les ocurriría nunca—, el quid estará en generar más inversiones, crear mayor riqueza y, finalmente, distribuirla de forma más equitativa; dicho en sus palabras: elevar el PIB y mejorar en el coeficiente de Gini, ese que mide la desigualdad y el ingreso.

Y para lograrlo tienen otros siete incisos en su propuesta, algunas cosillas que en papel se escriben fácil, pero necesitan mover muchas voluntades para realizarse, por ejemplo, cuando se refieren a instituciones y Estado de derecho, lucha contra la corrupción; estabilidad y gobernanza, que alivie la criminalidad, la tasa de homicidios y por otra parte mejore los procesos electorales.

Luego hablaron de política fiscal, que se optimicen los recursos del gobierno en mejores planes de educación, salud, obras públicas; que el avaricioso sistema financiero facilite el financiamiento y sostenibilidad de las empresas; que se apoye la innovación y el emprendimiento.

Pero como la iniciativa dice que la prioridad es el ciudadano, subraya algo fundamental: elevar el nivel educativo, no solo adaptarlo al mundo de hoy, sino ampliar su cobertura, como un seguro contra la pobreza; incluso mejorar la matrícula de mujeres en las universidades, en carreras científicas y técnicas.

No hay duda que al mejorar el ingreso de los hondureños, la salud, educación, seguridad, se elevará increíblemente la calidad de vida, y podrá aspirar a eso que también mencionaron en el evento del Cohep, la búsqueda de la felicidad, esa condición subjetiva y relativa de realización, de cumplir sueños y aspiraciones; la felicidad como un derecho.

Aquí nadie cree en nadie, pero las naciones que ahora son prósperas y felices, también pasaron estadios de crueldad y miseria; un día tuvieron que cambiar, a las buenas o a las malas. Estamos a tiempo.