Nicolás Maduro Moros ha ejercido de manera cuestionable la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela en los últimos años. Esta hermana nación ha sido punto de discusión en el mundo entero. Es de público conocimiento que millones de venezolanos andan por el mundo deambulando, buscando las condiciones que su país no pudo facilitarles.
En los últimos tiempos cada proceso electoral se volvió un halo de esperanza para cada venezolano y para los que creemos en la democracia. Todos dimos seguimiento a ese proceso creyendo que la voluntad política de los venezolanos haría caer el régimen de Maduro, y no fue así. El proceso electoral fue un terrible fraude electoral contra Edmundo González Urrutia.
Estos gobiernos autoritarios de izquierda son generadores de pobreza y de concentración de riqueza, (elementos que ellos mismos critican en sus discursos), pero que, en la práctica generan todas aquellas acciones que tanto cuestionan. Para los fanáticos de Maduro, las cosas malas de Venezuela se deben a los bloqueos económicos, pero jamás hablan de que esos bloqueos, a quienes perjudican son a los venezolanos en sí, no a la élite política de ese país que vive de empobrecer a sus nacionales, producto de ello, los venezolanos huyen de su propia tierra. Ahora, con la extracción de Maduro de Venezuela y el proceso penal que enfrenta en el Distrito Sur de Nueva York, cambian muchas cosas. En primer lugar, debemos entender que él no está enfrentando ese proceso por ser un dictador socialista, lo está afrontando porque se le supone responsable de liderar el cartel de los Soles. Es evidente que Estados Unidos tiene intereses y persigue estos a como dé lugar. Para nosotros, como región latinoamericana, nos debe quedar claro que debemos apelar también a nuestros intereses, no intereses personales/partidarios, sino a intereses colectivos, y para que eso funcione debemos fortalecer nuestra institucionalidad. No debe haber más dictaduras en nuestro continente, ni de izquierdas ni de derechas. Deben prevalecer, el Estado de derecho y los intereses generales de nuestras naciones por encima de cualquier gobierno o élite económica.
¿Por qué menciono esto? Porque no habría necesidad de extraditar o extraer a nadie, si nuestros Estados tuviesen sistemas jurídicos efectivos que gocen de confianza. Tampoco Maduro habría permanecido tanto tiempo en el poder si los sistemas electorales fuesen eficientes. Ninguna nación se desarrollará si quiere depender de otras. Debe buscar la forma de fortalecerse internamente y luego salir al mundo a ofrecer sus beneficios para existir en el plano internacional.