Columnistas

La tragedia que está experimentando nuestra nación, sus ciudadanos, su infraestructura, por el paso de la tormenta tropical Eta; el dolor, el luto, la sangre derramada se debe a la desidia gubernamental, porque sus dirigentes están gobernando el país pensando ya en los resultados que obtendrán en las elecciones de 2021, si seguirán gobernando y no solucionado los problemas ingentes que tenemos hoy. La Semana Morazánica era más importante que atender los comunicados que el Centro Nacional de Huracanes en Miami daba día a día, nos iba comunicando a través de boletines, por imágenes de satélites la formación, el avance, las dimensiones, las bandas de agua, el fortalecimiento de este monstruo, las rutas probables que tendría de acuerdo al comportamiento que tenía porque una cuña de alta presión ubicada en el norte evitaba el desplazamiento de este a aguas abiertas sino que lo introducía a las naciones centroamericanas, primeramente por Nicaragua, pero que seguiría por nuestra nación dejando caer sus toneladas métricas de agua que traía en sus brazos acuosos.

Era importante dar el feriado para conseguir paz mental porque el estrés de este pueblo solicitaba un período de solaz, de esparcimiento, de luz, aire, arena, montañas, ríos, porque el confinamiento a la que estamos sometidos por la pandemia de coronavirus nos ha vuelto casi locos y es por ello por lo que había que abrir las puertas de la prisión domiciliaria a la que estamos sometidos desde el mes de marzo del presente año. A pesar de todos los indicios dados por el Centro Nacional de Huracanes, el gobierno decidió dar el feriado, “allá usted, manténgase informado y vaya a divertirse bajo su responsabilidad” que como gobierno les estamos cumpliendo, abriendo las puertas de sus casas para que vacacionen. Pero, ¿por qué actúan así?, es porque simplemente este gobierno está desgastado, a través de su gobernanza han sido sustituidos varios funcionarios que vieron que la centralización de poder en unas cuantas manos era inconcebible, que la articulación de proyectos o decisiones eran vetadas en reuniones de ministros y se marcharon, renunciaron, el reemplazo fue peor, son comodines que solo levantan la mano y dicen todo sí a los caprichos de este grupúsculo mandamás, fue así como el ejército de Honduras está comandando la Secretaría de Agricultura, que una maestra dirija la salud del pueblo, que las relaciones internacionales las dirija alguien sin la experiencia ni capacitación para tal labor, que un reguetonero dirija la secretaría que ahora debe enfrentarse a tan tremendo embrollo, no discriminamos a estas personas porque han tenido la voluntad de hacer las cosas a las que están siendo nombradas, se critica que son personas que no están preparadas ni cualificadas para comandar dichas secretarías de Estado porque simplemente no reúnen el perfil o porque son amigos del gobernante. Aún viendo la terrible bestia a la que se sometería el país, se prefirió ir de jolgorio, pero, ¿cómo no desear el relax?, si el estrés no solo es por la pandemia del covid-19, es por la otra pandemia a la que estamos sometidos hace años; el robo descarado de los bienes nacionales para darlos a la empresa privada, el saqueo del Seguro Social, la entrega de las carretas, aeropuertos, puertos marítimos, energía eléctrica a concesionarias, la caja chica de la Primera Dama, las altas cargas presupuestarias a las que estamos sometidos desde la canasta básica, el altísimo costo de los medicamentos de harina, el robo descarado que nos hace la ENEE, el caso Pandora, el “tasón” de seguridad, la guardia pretoriana que tiene el Ejecutivo, los gastos desmedidos de andar para arriba y abajo en helicóptero, en carros de lujo blindados, el desvío de millones y sobrevaloración para la compra de hospitales móviles, el mal manejo de la pandemia, la escasez de mascarillas, la pérdida por desidia e indolencia de 250 mil pruebas para covid, la venta de la soberanía a grupos de financiamiento internacional, la falta de empleo, la migración constante, el alto valor que tiene el parar el narcotráfico y que nos ha llevado a ser denominado narcoestado, las pandillas se pasean como Pedro en su casa, la construcción de aeropuertos que nadie utiliza sino que son utilizados en operaciones oscuras, llevar a ser denominados Estado policiaco/militar, el que solo el que ha participado en eventos políticos y que esté inscrito en los censos del partido en gobierno puede obtener chamba, la pérdida de los beneficios que tendrían las personas recién llegadas a trabajar con el Estado que no tendrán ni pensión ni jubilación porque ahora todo es por contrato.

La marcha de las antorchas fue sofocada por una Maccih que les salió más lista a los delincuentes y que los estaba encerrando, le dieron el tiro de gracia, un Ministerio Público que a veces es llamarada de tusa porque solo hace la patarata de denunciar y dejar en evidencia a los delincuentes, pero que por tecnicismos salen en libertad porque el Poder Judicial tiene jueces coludidos con las altas esferas y crimen organizado y los ponen en libertad. Somos un país hambriento, la educación está vedada a la mayoría, aún se vive en covachas de cartón a las orillas de los ríos, en basureros, en condiciones lamentables y podremos seguir con una lista inmensa, más con todo lo mencionado, lo soportamos porque somos pendejos. Se lamenta la pérdida de vidas, viviendas, carreteras, puentes, cultivos, el derramamiento de lágrimas aumentó más las bandas del ciclón; todo ha sido improvisado, el anuncio de lo inevitable no fue oportuno, no se hicieron los centros de acopio para tener la logística ni el personal listo para actuar en caso de las inundaciones a la que estamos sometidos y los albergues llegaron tardíamente. Honduras llora por lo que está viviendo, pero llora más porque seguimos en manos de irresponsables que han hecho del país una hacienda privada para robarla e irla matando lentamente porque para este gobierno somos desechables, Honduras llora, yo también