Fin de otro gobierno y juicio histórico

"Cada gobierno que inicia debe tener claro que inevitablemente le llegará su último día"

  • Actualizado: 04 de febrero de 2026 a las 00:00

Concluyó el primer gobierno encabezado por una mujer en la historia del país. Ciertamente, tuvieron que transcurrir dos siglos de vida accidentada dentro de las formalidades republicanas para que llegara el momento de la elección popular de una presidenta.

Nominalmente, no es un hecho vano, aunque en esencia, no se marcó diferencia notable en relación a los gobernantes masculinos. A pesar de todo, será importante resaltarlo en la historia futura de la nación. En última instancia -y en el presente- la valoración serena de los aportes dejados por ese gobierno están ponderados en bajos niveles de calificación.

El Gobierno de Xiomara Castro surgió de una indudable y gigantesca legitimidad, con una votación oficial de 1.7 millones, cifra no alcanzada por el declarado vencedor, en la recién pasada elección de 2025. Desafortunadamente, la expresidenta sufrió un desgaste acelerado desde sus primeras horas de mandato. Así fueron también las últimas. Agravándose su deslegitimación en el ejercicio del poder a lo largo de los meses hasta llegar a los procesos primarios y generales con serios daños en su popularidad.

En noviembre de 2021 se triunfó con una contundente mayoría. En aquella ocasión, el Partido Nacional -aun golpeado por el desgaste originado en variadas razones- se fue a la contienda electoral manteniendo gran parte de su voto duro. Fue claramente derrotado y no tuvo más opción que dar paso a la transición del poder. Una gestión aceptable de sus sucesores, lo hubiese fulminado. Luego, al igual que en el reciente noviembre de 2025, en el 2021 era inevitable la debacle electoral del partido Libre en el gobierno. Muchas similitudes entre los partidos políticos oficialistas en ambos momentos. No obstante, en el presente, la derrota del partido oficialista no tuvo siquiera la compensación de ser amortiguada con el voto duro que evitara quedar tan alejado de una lucha digna con los ganadores.

De manera que llegamos al final de otro gobierno y comienza otro prácticamente con las mismas tareas pendientes que el anterior y gran parte de los pasados. ¿Cómo podríamos resumir ese abultado conjunto de tareas aún no cumplidas con el electorado y el pueblo en general? En un esfuerzo rápido y sereno podríamos resumirlo de la siguiente manera: garantizar un uso eficiente, transparente y productivo del Presupuesto General de la República. También, en lograr un crecimiento económico real, sólido, elevado, equilibrado, sostenible, multiplicador, incluyente, en fin, tantos adjetivos y características para decir que el crecimiento económico siempre es necesario, pero nunca es suficiente.

Lo fundamental es que el crecimiento llegue a mejorar realmente los niveles de desarrollo. Un concepto todavía no entendido por la tecnocracia ortodoxa. Cada gobierno que inicia debe tener claro que inevitablemente le llegará su ultimo día. Por eso, sus ministros, mandos intermedios y empleados en general deben trabajar cada día con la mística de que queda poco tiempo para cumplir con las obligaciones y tareas que aporten al logro de objetivos y metas institucionales y, sobre todo, las aspiraciones nacionales. Hacen muy mal cuando se creen “eternos”.

Aunque ya se cuenta con suficientes criterios para evaluar la gestión de la expresidenta Castro, al igual que para todos los gobiernos pasados, el balance definitivo lo da el juicio histórico con el costo, cantidad, calidad y utilidad de las obras.

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