Los Federico han sido siempre grata memoria: Federico Chopin, Federico Engels, Federico Bähr, Federico Hárrison...
Pero el 19 de agosto de 1936, a treinta días de haber triunfado la rebelión reaccionaria de Francisco Franco contra la República española, el célebre y brillante poeta Federico García Lorca fue extraído de la mansión del poeta Luis Rosales en Granada, donde se refugiaba, y trasladado a la cárcel previo a ser inmolado.
Quedan en la España de hoy 190,000 incógnitos fusilados, sembrados entre cunetas y fosas, tintando cual sucia a la memoria histórica. La derecha debe admitir que el régimen de Franco fue criminal y que cometió miles de centenas de asesinatos. Y con esa aceptación las naciones europeas y EUA deben reconocer que fueron cómplices del interno holocausto social.
Shhh, no hagas bulla, la democracia se alimenta sola, no importa si con mentiras.
Lorca estorbaba a los conservadores, que lo “acusaban de pervertir a los jóvenes” por ser homosexual y simpatizar con el socialismo. Tenía además rencillas con familias de “la peor burguesía de España”, la granadina. Los primos de Lorca disputaban con los Alba (a quienes el autor satiriza en “La casa de Bernarda Alba”) y los Roldán por la explotación de remolacha azucarera.
La Falange (grupo fascista) vigilaba al poeta desde su llegada y habían efectuado registros buscando una supuesta radio para “comunicar con los rusos”. García Lorca fue protegido por los Rosales, miembros de cierto destacado grupo falangista.
Fue arrestado en Granada por Ramón Ruiz, quien guardaba rencor contra el poeta a causa de su estrecha relación con el dirigente socialista Fernando de los Ríos. Ruiz trasladó a Lorca al gobierno civil de Granada sin orden oficial ni juicio. Lo denunció “por rojo, masón, espía soviético y homosexual”.
Solicitada autorización para liquidarlo, el gobernador civil Valdés Guzmán sentenció a Lorca con la frase en clave “dadle café”; por lo que la muerte del literato no fue crimen de rencor sino suplicio político respaldado por el régimen.
En la madrugada del 18 de agosto lo llevaron al barranco de Víznar cerca de Granada, junto a otros socialistas. En el páramo, de noche sin luna, Lorca fue balaceado por un pelotón tras, según los indicios, torturarlo. Su verdugo, el abogado Trescastro Medina, alardeó por décadas que “por maricón le di dos tiros en el culo”, grotesca declaración.
De 1919 a 1926 Lorca se relacionó con grandes intelectuales de España; Buñuel, Alberti, Dalí, con enorme éxito editorial y popular (“que yo me la llevé al río”). Vivió en Buenos Aires, donde dirigió “Bodas de sangre” e hizo amistades con Neruda, Ibarbouroú, otros. Volvió a España en 1934 y mantuvo elevados ritmos creativos con sus obras “Yerma”, “Doña Rosita la soltera”, “La casa de Bernarda Alba” y “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”, viajando antes a Cuba en olor de multitudes. Cuando estalló la guerra civil le ofrecieron exilio pero lo rechazó.
Lo fusilaron a las 4:45 de la madrugada de la fecha citada, siendo su cuerpo sepultado en fosa anónima que la familia ocultó, probablemente para favorecer a Franco. En 1998 Ana Belén cantó un bello disco (“Lorquiana”) con letra de sus poemas.El informe de su deceso fue ocultado por la dictadura durante 50 años...