Mis logísticos son un grupo sin sentido del humor… Saben que, si mi campaña falla, ellos serán los primeros a los que yo mate”. Alejandro Magno.
Las guerras que la logística ha ganado no son pocas. De hecho, las más famosas guerras de la historia se han ganado o perdido debido a la organización de las cadenas de suministros para los soldados en el frente de batalla, quienes necesitan constantemente cosas tan esenciales como agua, comida, municiones, ropa seca, botas, elementos sanitarios, etc. Podemos citar a Aníbal, Napoleón, Gengis Khan y al autor de la frase inicial. Por razones que no vale el esfuerzo decir si son acertadas o no, se ha llevado al país entero a una especie de estado de guerra contra un enemigo desconocido e invisible. Se le considera mortal y despiadado. Los miedos que se han levantado entre la población pueden ser justificados o no, pero ciertamente el miedo ha embargado a toda la nación. Ya no se puede detener la ola de pánico levantada por un tsunami de información desde todos los frentes. Cuando 10 de los 12 espías israelitas vieron literalmente a gigantes habitando la región cananea a conquistar se llenaron de miedo y eso comunicaron al pueblo que esperaba al otro lado del Jordán. Por más que Josué y Caleb quisieron animar al pueblo diciéndoles que sería fácil derrotarlos, fue imposible. El daño en la psiquis israelita ya estaba hecho.
Asumamos que ya estamos en guerra. Para ganarla tenemos que continuar suministrando lo necesario a nuestros soldados sanitarios y a la población a la que por la fuerza hemos recluido en sus casas. No hay forma de ganar esta guerra si no tenemos una cadena de suministros ganadora de acuerdo con Sun Tzu en su obra “El arte de la guerra”. De lo contrario, en unas semanas más, la gente que antes apoyó el estado de guerra se convertirá en un enemigo potencial debido a la necesidad. Y seguro encontrará al culpable. Y lo va a convertir en el blanco de sus ataques. Hará guerra de guerrillas como los rusos lo hicieron con el ejército de Napoleón, robando la comida de su ejército en las carreteras antes de llegar a las necesitadas tropas francesas. En esta guerra del miedo, necesitamos asegurar a la población acceso a comida segura y barata, seguir produciendo alimentos y materiales de primera necesidad las 24 horas de manera segura y bajo los protocolos adecuados. Mantener abiertos los canales de distribución y jamás paralizar al país por el miedo a un virus que mata menos que una gripe común, pero que nos han hecho creer que es un espeluznante monstruo salido de las páginas del apocalipsis. No podemos echarnos a morir por causa del miedo. Tenemos que reaccionar, pensando especialmente en el bienestar de nuestra niñez que en Honduras representa más del 50% de la población.
Seguro que para algo bueno pueden servir los más de 24,000 efectivos militares del país acuartelados con toda su logística y no solo para llevar urnas a cada municipio en tiempos de elecciones, lo cual hacen en pocas horas. Seguro que tenemos estrategas militares que pueden pensar en temas de alimentación ya que fueron encomendados por mandato presidencial para administrar el agro nacional con 5,000 millones de lempiras en mano, ¿O es que acaso no fue así? Este es el momento de echar a andar una estrategia alimentaria a gran escala antes de que sea demasiado tarde. Este es el momento de un Alejandro Magno o el de los que lo hagan perder esta guerra